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Un paso adelante

Empezó el juicio al clan Mekky por el doble ajuste de cuentas a «Maradona» y «Zocato»

Mekky junto al "Zocato" la noche del crimen

Mekky junto al "Zocato" la noche del crimen. Crédito: Encripdata.

Con un trámite por demás tedioso para la elección de los jurados, el tribunal comenzó este lunes en Málaga el juicio por los crímenes de David Ávila Ramos, alias «Maradona», y Sofian Ahmed Barrak, aka «Zocato». En el banquillo de los acusados están Amir Faten Mekky, líder del «clan de los suecos», su hermano Fakhry Mekky y sus amigos, los hermanos Karim Abdul Karim y Ahmad Abdul Karim.

Al español «Maradona», miembro de «los Gordos», lo ejecutaron al mediodía del 12 de mayo de 2018 mientras se subía al Audi para retirarse de la comunión de su pequeño hijo en la Iglesia de la Virgen del Rocío, San Pedro Alcántara.

Tres meses después, el 20 de agosto, al español-marroquí «Zocato» lo mataron en plena madrugada en la puerta de su casa en Villa del Campanario, Estepona, de la que salió engañado por alguien que lo contactó por Encrochat.

Por tratarse de dos hechos de asesinatos, el jurado es popular, con nueve titulares y dos de reserva. La jornada, la primera del debate, comenzó con la selección de los miembros, que demoró seis horas, según le contó una fuente a Encripdata.

Durante el debate, la fiscalía sostendrá la acusación inicial contra los Mekky y los Karim como coautores de los dos asesinatos, según la resolución de hechos justiciables, a la que tuvo acceso Encripdata. Además, apuntará a Rasmus Tobias Nobbelin, Daniel Nilsson e Ivonne Nilsson como partícipes en labores de apoyo y logística para dar muerte a «Maradona» y a Gomah Al Sherif y Zheraa Mohammad Hassan como cómplices en el caso de «Zocato».

Amir Mekky nació el 6 de mayo de 1997 en Copenhague, Dinamarca, pero gran parte de su corta vida la hizo en Malmö, Suecia. Su familia es de origen iraní. Este «nómade» estuvo, muy casualmente, en esas dos ciudades españolas cuando sucedieron los ajustes de cuentas que la fiscalía le adjudicó a su grupo. A este tipo de oficinas de «encargo» muchas veces las contratan para cortar el hilo invisible entre el autor material y el autor intelectual.

Para la fiscalía, las dos víctimas hicieron negocios juntos, pero, a principios del 2018, como «Maradona» no quería saldar las cuentas pendientes, «Zocato», tras mandarle dos avisos, finalmente contrató al «clan sueco» de Mekky y compañía para que asesinaran a su viejo socio. Y eso fue lo que pasó aquel 12 de mayo de 2018 con sus pequeños hijos y la Virgen del Rocío como testigos involuntarios.

Tres meses después, siempre según la teoría del caso oficial, como «Zocato» no quería pagar el servicio por el encargo de «Maradona», Mekky le tendió una trampa para que uno de sus sicarios se cobrara la cuenta con su vida el 20 de agosto.

El sicario en ambos casos, según los investigadores, habrían sido Ahmad Karim.

En los dos casos descargó su Parabellum, una pistola automática de 9 milímetros.

El abogado Gonzalo Boye -defensor del expresidente de la Generalidad de Cataluña Carles Puigdemont por el referéndum de independencia declarado ilegal-, consiguió que se anularan varias pruebas que complicaban al «clan sueco», por caso, horas y horas de conversaciones de Mekky en las que, en código, hablaba de sus problemas en la Costa del Sol española.

Pero aún existen otras pruebas que lo incriminan. Por eso, en las últimas presentaciones, a las que tuvo acceso este medio, Boye planteó la hipótesis de que el crimen de «Maradona» estuvo relacionado con el asesinato en el gran Buenos Aires de Diego Xavier Guastini, al que algunos llamaban «Dolarín». Porque, como publicó Encripdata en diversas notas, el español y el argentino también hicieron negocios.

Pero las pruebas de los dos crímenes no están en la Argentina sino en España. Porque hay dos hechos irrefutables que Mekky y compañía no han podido justificar: haber estado en San Pedro Alcántara el mediodía en el que se ejecutó a «Maradona» y haber estado en Estepona la madrugada en la que se asesinó a «Zocato».

Algunos dicen que fue por robarles a unos colombianos un cargamento de 400 kilos de cocaína en el puerto de Málaga; otros, que fue por darles el «chivatazo» a los policías para que les incautaran a otros colombianos 8740 kilos en el puerto de Algeciras; para la fiscalía, auxiliada por la Unidad de Droga y Crimen Organizado Central (UDYCO) de la Policía de España, fue, precisamente, por las cuentas pendientes con «Zocato» que ajustaron Mekky y compañía.

Y esa es la hipótesis que la fiscalía tratará de probar ante el jurado popular.

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