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Un paso adelante

Recapturaron a «Caníbal», el jefe de sicarios de Alvarado que se había escapado de Devoto

Recapturaron a "Canibal", el jefe de sicarios de Alvarado

Recapturaron a "Canibal", el jefe de sicarios de Alvarado. Crédito: Encripdata.

La Policía Federal (PFA) y la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) de Santa Fe recapturaron el viernes a Mauricio Laferrara en Andino, una localidad cercana a Rosario, su área de influencia en el mundo criminal. Alias «Caníbal» era el jefe de sicarios de Esteban Lindor Alvarado, un peso pesado del narcotráfico que desde la prisión se enfrenta por el control de la ciudad a Ariel «Guille» Cantero, líder de los Monos, también tras las rejas.

A sus 27 años, «Caníbal» ya fue imputado por seis crímenes por encargo: Ezequiel «Parásito» Fernández, el hermano José «Grasita» Fernández, Gerardo «Abuelo» Abregú -el triple crimen de Granadero Baigorria de 2018-, Cristian Enrique, Lucio Maldonado y Cristian Béliz. Hasta ahora, lo encontraron culpable de los últimos dos; Alvarado le ordenó asesinar al prestamista Maldonado, por eso a los dos los condenaron a prisión perpetua.

Laferrara estaba cumpliendo la pena en la cárcel de Devoto, pero el 21 de octubre del 2023, sus compañeros festejaron su evaporación, como publicó Encripdata. Pero no fue hasta la requisa general de la noche que las autoridades del Servicio Penitenciario Federal (SPF) se dieron cuenta de su ausencia.

La noticia se disparó por los pabellones, los presos, aburridos, hicieron lo suyo y la transformaron en versiones de todo tipo.

Unos dijeron que Laferrara faltaba desde el martes, es decir, que los guardiacárceles recién se dieron cuenta ocho recuentos generales después -a las 8 de la mañana y 8 de la noche-.

Otros agregaron que pasó todo ese tiempo escondido en el Centro Universitario Devoto (CUD), pero los penitenciarios no lo encontraron.

Y, entonces, un interno sopló que «Caníbal» no se escapó sino que otros presos lo «sacaron en pedacitos en tachos», o sea, que lo mataron y descuartizaron.

Más ambicioso fue el plan de su jefe, Alvarado, para volarse siete meses antes de Ezeiza, la cárcel de mayor seguridad del país: colgado de los patines de un Robinson 44 que sobrevolaría el patio durante 20 segundos. Allí se quedó esperando el helicóptero que nunca llegaría. Alvarado no tiene dudas: el piloto lo «vendió» a la Justicia porque había cobrado parte por adelantado y no se animaba a cumplir la misión.

Laferrara, en cambio, se habría ido de Devoto escondido en un camión de residuos.

Es posible: al final lo encontraron en Andino, todo entero y jugando a las cartas.

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