Encripdata

Un paso adelante

Condenaron a un contador y una «arbolito» por ayudar al narco peruano Atachahua a lavar dinero en Caballito

Atachahua Espinoza, el narco peruano para el que Guastini lavó millones

Atachahua, el narco para el que Guastini lavó millones. Crédito: Ministerio de Seguridad.

El Tribunal Oral en lo Penal Económico (TOPE) 3 porteño sentenció a dos personas que ayudaron al clan liderado por Carlos Sein Atachahua Espinoza, alias «Iván, el Uno», y el asesinado Diego Xavier Guastini, alias «Dolarín», a lavar activos provenientes del narcotráfico internacional, según el fallo al que accedió Encripdata. El juez Luis Alberto Imas homologó este miércoles el acuerdo de juicio abreviado por el que los dos partícipes secundarios de la asociación ilícita fueron condenados a 3 años de prisión cuyo cumplimiento dejó en suspenso.

Se trata del contador Alberto Carlos Espasandin, obligado al pago de una multa de 2.457.000 pesos y el decomiso de 60 mil dólares; y la «arbolito» María Soledad Sosa, que por su situación económica, en vez de afrontar una multa de 1,5 veces de los montos de las dos operaciones reprochadas, solo deberá realizar tareas comunitarias por un año.

Durante la instrucción, el juez Pablo Yadarola procesó al contador y a la «arbolito» por «haber integrado -en carácter de miembros- una organización criminal de carácter trasnacional con suficiente permanencia en el tiempo, que operó en el país desde al menos el 2006 hasta el 21 de octubre de 2020, y que de manera habitual y constante desarrolló maniobras financieras de blanqueo de activos, tendientes a poner en circulación y administrar dentro del mercado local, bienes provenientes de ilícitos penales, concretamente, del tráfico internacional de estupefacientes y el contrabando de divisas, y otorgarles apariencia de licitud».

A Guastini, clave en el caso porque declaró como «arrepentido», un sicario, apoyado por una moto y dos autos, lo ejecutó el lunes 28 de octubre del 2019 a la vuelta de la Municipalidad de Quilmes.

Los fiscales María Gabriela Ruiz Morales, del fuero penal económico, y Diego Iglesias, de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), y las autoridesde de la Unidad de Información Financiera (UIF) consideraron que «Iván el Uno» y «Dolarín» llegaron a blanquear 10 millones de dólares o más en propiedades. Algo nunca antes visto en la historia criminal argentina, con constancia, claro.

Sin embargo, el fiscal de juicio Marcelo Agüero Vera, al analizar el expediente, minimizó los roles de Sosa y Espasandin a meras participaciones secundarias: de los 20 hechos de lavado, puntualizó, la «arbolito» participó en dos y el contador, solo en uno.

Además, el acusador tuvo en cuenta las historias personales de cada uno: «Resulta insoslayable considerar que las mujeres, aun cuando actúan en carácter de perpetradoras de delitos y no de víctimas, son sujeto de protección penal especial». Y recordó lo declarado por Sosa: que empezó a trabajar para la organización narcocriminal como «arbolito» en el microcentro porteño, que solo conocía a Miguel Ángel García Ramos -un imputado con juicio aparte-, que fue su pareja y que la «usó» como testaferro frente a la división de bienes con la exesposa.

«Sus dichos deben ser valorados considerando que existen patrones socioculturales que sostienen y promueven la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres«, insistió el fiscal.

Sobre Espasandin, valoró que «no haya tenido nunca un enfrentamiento con la ley penal más que el trámite de la presente causa» en los «40 años que ejerce como contador independiente».

Con ellos dos condenados pero libres, el tribunal continuará este año con el tramo más importante del juicio: las operaciones del propio Atachahua Espinoza y la familia peruana.

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