Salando las heridas: condenaron a Airaldi a 12 años de prisión por bombardear cocaína en su isla del río Paraná
Condenaron a Airaldi por bombardear cocaína en su isla del río Paraná. Crédito: Encripdata.
Saliste ya mil veces,
De la pista a respirar,
A reclutar, bien maquillado,
Y ocultando tu lunar.
Los jueces del Tribunal Oral Federal de Paraná condenaron al expresidente de la Sociedad Rural de Diamante, Leonardo Airaldi, a 12 años de prisión por organizar y financiar una organización narcocriminal para la que ponía a su servicio su isla El Pillo para las bajadas de avionetas llenas de cocaína. Y deberá pagar una multa de 118 millones de pesos, o sea, menos de 80 mil dólares.
Los magistrados sentenciaron a siete personas más, entre ellas, a una joven oficial de la Policía de Entre Ríos que, por el bajo salario y la alta carga horaria, prefirió pasar a trabajar bajo las órdenes de Airaldi en su campo y su isla del río Paraná, según el fallo al que accedió Encripdata.
Durante la investigación, el juez federal de Paraná, Leandro Ríos, el titular de la Procunar, Diego Iglesias, de la fiscalía antidrogas, y los detectives de la Prefectura pudieron comprobar que Airaldi usaba su isla como pista de aterrizaje clandestina. Si hasta los cuidadores de los animales dieron fe de que, por las mañanas, las avionetas les soplaban las cabezas y, por las noches, las camionetas les pisaban los talones.
Si bien no pudieron incautar un cargamento grande, los investigadores, pacientes, registraron todo tipo de «escuchas» telefónicas. Entonces, Airaldi, en el debate, reeditó la excusa brindada en la instrucción: era cierto, hablaba de droga, pero no era un narcotraficante sino una persona con «consumo problemático».
Pero los contactos que asomaban en el celular del exdirigente rural indicaban otra cosa: de la Policía de Entre Ríos, la Prefectura y la Dirección de Inteligencia Criminal, a quienes les pedía, sin vueltas, vía libre para la entrada y salida de sus vehículos. Y hasta tenía registrada la frecuencia modular VHF de la Policía. Y también tenía trato con traficantes de Rosario y de Buenos Aires.
Durante el debate, por si faltara algo, otro narcotraficante, Daniel Celis, alias «Tavi», denunció que Airaldi planeaba atentar contra el juez Ríos, el fiscal José Ignacio Candioti y el ministro de Seguridad, Néstor Roncagalia. Eso hizo que lo encerraran en Ezeiza, en el pabellón para presos de alto perfil.
La historia entre denunciante y denunciado no era tan simple, no, podría ser una letra del Indio Solari dedicada a Enrique Symns. Porque ambos formaban parte de la misma banda. Hasta que una noche, en 2014, el bote volcó y el premio a pique se fue: Celis tenía planeado mover 1294 kilos de marihuana en un camión por el pueblo. Existen dos versiones: la primera, los policías tenían el dato; la segunda, como lo tenían, le exigieron un «peaje» impagable. Al final, abandonó el semirremolque con el cargamento en un predio donde se celebraba una fiesta de disfraces. A punto de quedar a pie. Como un polizón.
Ese sería el principio del fin para el clan Celis, para varios uniformados y hasta para el intendente de Paraná, Sergio Varisco, condenado por financiar a la organización.
Para Airaldi, el dueño del trailer, no fue más que un susto: le alcanzó con denunciarlo como robado para limpiar su nombre. Así, el café, con su suerte, se seguía enfriando. Hasta hoy.
Tal vez, quizás, a Celis ya no le quede sueño alguno por vengar.
Airaldi, seguro, ya no espera que le jueguen limpio nunca más.
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