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El hilo invisible entre el crimen y el poder

Procesaron a «Pequeño J» por el triple crimen de Brenda, Morena y Lara en Florencio Varela

Procesaron a "Pequeño" J por el triple crimen de las chicas en Florencio Varela

Procesaron a "Pequeño" J por el triple crimen de Florencio Varela. Crédito: Encripdata.com

El juez federal de Morón, Jorge Rodríguez, procesó este viernes a Tony Janzen Valverde Victoriano, alias «Pequeño J» por formar parte del engaño, secuestro y homicidio de Brenda del Castillo, de 20 años, Morena Verdi, de 20 y Lara Gutiérrez, de 15, cometidos entre la noche del 19 y la madrugada del 20 de septiembre en una casa de Villa Vatteone, Florencio Varela, según la resolución a la que accedió Encripdata.

El magistrado consideró que «Pequeño J» participó en diversas fases del plan criminal, desde la planificación previa, la logística de captación y traslado de las víctimas, el aseguramiento del lugar de cautiverio, hasta el control y sometimiento de las mismas en el inmueble donde fueron privadas de su libertad y posteriormente asesinadas.

En palabras del juez Rodríguez, Tony Valverde «actuó con conocimiento del plan común y aceptando la posibilidad -cuando no la finalidad directa- de causar la muerte de las víctimas», es decir, no le reprochó haber sido el autor intelectual sino que abrió la posibilidad de que haya sido otro miembro de la organización quien diera la orden de matar a las chicas.

Al principio, el expediente estuvo brevemente a cargo del fiscal Gastón Duplaá a partir de la denuncia por paradero y luego, una vez hallados los cuerpos enterrados, pasó a manos del titular de la UFI Homicidios de La Matanza, Adrián Arribas, y un equipo de fiscales.

El fiscal Arribas, cuando dictaminó las prisiones preventivas -similar al procesamiento en el fuero federal-, detalló dos etapas del iter criminis: el primero, sucedido entre el 6 y el 19 de septiembre, el robo de un cargamento de drogas por parte de «allegados o conocidos» de Brenda, Morena y Lara a la organización de «Señor J» y «Pequeño J»; el segundo, el mismo 19 de septiembre, los secuestros, torturas y homicidios de las víctimas.

En consecuencia, le solicitó al juez Fernando Pinos Guevara que declarara su incompetencia para continuar entiendo en el expediente en favor del juzgado federal de Morón que por turno correspondiera en razón de la materia, o sea, un triple homicidio en el contexto de narcotráfico.

Así, el juez Rodríguez y la fiscal federal Mariela Labozzetta aceptaron la competencia tanto por la materia, es decir, por el contexto de narcotráfico alrededor del triple crimen, como por el territorio, más allá de que la privación ilegal de la libertad de las víctimas se materializó recién cuando entraron, engañadas pero confiadas, a esa casa de Florencio Varela. De hecho, por el compromiso internacional asumido por el país para desarticular este tipo de organizaciones y fenómenos criminales, la fiscal dictaminó a favor para «garantizar los principios de celeridad y economía procesal».

Como sea, los nuevos investigadores recibieron un expediente avanzado: sus antecesores en el caso detuvieron a once personas, ordenaron la captura internacional de tres prófugos y determinaron el móvil detrás del triple crimen: el robo del cargamento.

Ya en el fuero federal, el juez Rodríguez convalidó la hipótesis heredada del fuero ordinario, concretó la extradición de «Pequeño» J desde Perú, lo procesó con prisión preventiva y embargo de mil millones de pesos y decretó la falta de mérito de Joseph Freyser Cubas Zavaleta, alias «Señor J», de Los Pulpos.

El magistrado, además, abrió líneas para investigar a «Pequeño J» y a la organización por trata de personas, explotación sexual de mujeres y lavado de activos, pero la pregunta más importante a responder aún sigue ahí: quién ordenó secuestrar, torturar y matar a dos chicas de 20 y una de 15 años.


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