Procesaron a Bruzzone, el narcotuitero: militancia PRO, fotos con políticos y 1658 kilos de cocaína para España
Procesaron a Bruzzone, el narcotuitero: militancia PRO, fotos con políticos y 1658 kilos de cocaína para España. Crédito: Encripdata.
El juez federal Adrián González Charvay procesó este viernes a Gustavo Bruzzone por formar parte de una organización narcocriminal internacional que en agosto de 2022 intentó enviar 1658 kilos de cocaína desde Rosario hacia algún puerto de España, según la resolución a la que accedió Encripdata. El magistrado, además, ordenó la prisión preventiva y le trabó un embargo por 960 millones de pesos.
Dieciséis días atrás, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, festejó la caída como si fuera la de «uno de los diez narcotraficantes más buscados del país». Pero no lo era: aunque «prófugo desde hacía casi dos años», estaba donde siempre vivió, en Haedo, trabajaba en su casa de remates, en la página de Facebook de la empresa figuraba su número de teléfono y en su usuario de WhatsApp hasta mostraba su cara.
Aunque parezca increíble, la Policía Federal localizó a Bruzzone porque bajó la guardia: cuando fue a renovar el pasaporte, un empleado le pidió un certificado en el que constara que «no existía impedimento legal» alguno para tramitarlo, entonces, llamó al juzgado para preguntar por su situación procesal. Al final, como Bruzzone no se presentó ante el juez, los uniformados se presentaron ante él.
Para Bruzzone, el día tenía muchas horas: además de atender su casa de remates, con 45 años de trayectoria, tenía tiempo para participar en marchas, reuniones y comidas con personalidades de la política y llegó a sacarse una foto con la propia Bullrich. Y, de un tiempo a esta parte, se sumó, en un rol secundario, a esta operación de narcotráfico, que terminó siendo el mayor cargamento incautado en la historia de Santa Fe y el cuarto a nivel nacional.
La ministra aseguró ante Encripdata que nunca tuvo trato con Bruzzone más allá de una foto: «No lo recuerdo, le pregunté a mi equipo, nadie lo recuerda. Ahora está preso por complicidad en la logística de un caso emblemático. Era parte de una empresa fantasma para la maniobra de exportación».
En diciembre de 2023, un tribunal sentenció, entre otros, a Gabriel Nicolau, alias «Vecino», y a José Damián Sofía, alias «Tano», a 12 y 11 años de prisión, respectivamente, por formar parte de la organización narcocriminal, encabezada por colombianos, que intentó «coronar» 1658 kilos de cocaína desde Rosario hacia España.
La investigación comenzó el 12 de mayo de 2021 cuando la DEA alertó sobre la presencia en Buenos Aires del colombiano Gabriel Jaime Londoño Rojas -aún prófugo-. Si bien el tribunal dio por probado que el alijo iba rumbo a España, en el Ministerio de Seguridad, a cargo en esa época de Aníbal Fernández, bautizaron el caso como Operación Rosario-Dubai e hicieron trascender que el destino final era enfrente: Qatar, por la proximidad del Mundial 2022.
Tal vez, alguien haya querido congraciarse con las tres letras porque, años atrás, en Estados Unidos descontaban tener los votos asegurados para organizar allí la Copa del Mundo que alzaría la Selección argentina. Hasta que aparecieron los millones del FIFAgate para cambiar la sede a la ciudad emirato.
«Tano» y «Vecino» eran dos «picantes»: Sofía también fue condenado por amenazar de muerte a la jueza federal Sandra Arroyo Salgado y a las hijas que tuvo con el fiscal Alberto Nisman; y conoce la verdad sobre los crímenes de su chofer, Christian Quinteros, alias «Gordo Tita», y de la mujer de este, Anabella Blumetti. Nicolau, por su parte, llegó a comprar 100 precintos de cuellos de botella para «contaminar» buques.
Esa técnica se llama rip off: una vez «comprados» los aduaneros o los tripulantes, los narcotraficantes abren un contenedor, esconden, por ejemplo, 78 kilos, como hicieron en 2022 en Zárate, y lo cierran con un nuevo precinto.
Pero cuando el volumen es mucho mayor, como los 1658 kilos en 2022 en Rosario, llevan adelante el servicio de «empresa a empresa», una maniobra que demanda más tiempo, pero que si funciona, es decir, si llega a buen puerto, multiplica las ganancias y consolida una línea de exportación quién sabe por cuántos años.
Para eso, mientras buscaba una compañía, «Tano» Sofía y Oscar Rossi le pidieron a Bruzzone que actuara como empresario, según las «escuchas» telefónicas a las que accedió Encripdata, y las fotos que ilustran esta y otras notas, tomadas por policías encubiertos en Puerto Madero en agosto de 2022.
Finalmente, pocos días después, el juez González Charvay le ordenó a la División Hidrovía del Paraná de la Policía Federal romper el galpón donde estaba escondido el alijo que los narcotraficantes no llegaron a sacar por problemas con el servicio empresarial.
Ahora, el magistrado procesó con prisión preventiva y un embargo que roza el millón de dólares a Bruzzone o Bruzone, con dos una sola z, porque nadie tiene claro cómo se escribe el apellido. Pero confirmó lo más importante: su rol en la organización.
Bruzzone no era «uno de los diez más buscados» ni el único prófugo de este caso.
Los tres jefes colombianos aún caminan por las calles. De la Argentina o de Europa.
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