Cayó un futbolista del ascenso por «bajar» avionetas con cocaína en un campo de Uruguay
Arébalo, el futbolista acusado por avionetas con cocaína en Uruguay. Gentileza: Desde Matanza.
Aquel domingo, se presentó en Aeroparque, estaba con el tiempo apretado para embarcar, tenía un ticket para Florianópolis y la empleada de la aerolínea no ayudaba con sus preguntas. Cuando le informó que había un problema con su pasaporte, ya estaba rodeado por policías. Sobre su cabeza pesaba una circular roja de Interpol. El motivo: otros viajes en avionetas pero no precisamente de placer.
Así, los detectives de la División de Fugitivos y Extradiciones de la Policía Federal arrestaron el 29 de junio a Luis Fernando Arébalo Bell, como pudo saber Encripdata. Este uruguayo, de 37 años, estaba en el final de su carrera oficial: futbolista del ascenso, a uno y otro lado del Río de la Plata. Su otra carrera, silbando bajo, fue la que lo llevó a una base de la PFA a esperar el proceso de extradición hacia su país.
Hincha de Nacional, Arébalo jugó en Sud América, Miramar Misiones y Tanque Sisley, todos en Uruguay, y, después de la pandemia, cruzó el charco para jugar en el ascenso argentino, con pasos irregulares por San Miguel, Laferrere y Defensores Unidos, donde se dio el gusto de marcar un gol, en su segunda etapa por este club de Zárate, a la vera del río Paraná.
Su segundo gol lo marcó fuera de la cancha: organización de actividades de narcotráfico, según la acusación del Juzgado de Primera Instancia en lo Penal Especializado en Crimen Organizado de 2° Turno de Uruguay, con una escala penal de entre 4 y 20 años de prisión.
La investigación contra este aguerrido defensor comenzó a principios del 2020 cuando vecinos de una zona rural de Artigas, un departamento en el norte uruguayo, denunciaron los vuelos rasantes de avionetas procedentes de Bolivia.
Con tareas de campo, policías de encubierto detectaron casos de tránsito aéreo irregular (TAI), una pista de aterrizaje clandestina en la zona y, un día, la salida de tres camionetas cargadas con bultos.
Arébalo Bell quedó en offside por dos pruebas contundentes: una foto, en ese mismo campo, portando un fusil calibre 5.56, tal vez una Colt AR-15 de origen estadounidense; y una huella dactilar en uno de esos vehículos usados para sacar el cargamento del campo al día siguiente de que le tomaran ese retrato.
Su partido más importante no será fácil: varios miembros de esta organización narcocriminal ya fueron condenados en Uruguay.
Algunos, además, tenían contacto con un estudio de abogados dedicado a la falsificación de certificados médicos. Así, presionaban a los jueces para que les concedieran el beneficio de la prisión domiciliaria a sus clientes.
Una vez en sus casas, desaparecían los dolores y también ellos. Como las avionetas en el horizonte tras bombardear en el paraje del León.
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