La cumbre en el Plaza Oeste Shopping: un histórico narco «entregó» a la banda de Gallo para salir antes de prisión
Un histórico narco "entregó" a la banda de Gallo para salir antes de prisión. Crédito: Encripdata.
Al Plaza Oeste Shopping llegaron todos. El problema era la cantidad de inocentes alrededor. Entonces, los policías bonaerenses de la División Operativa de Ejecución Capturas de Morón los dejaron salir. Ya en la calle, comenzaron a perseguirlos, los encerraron y, finalmente, arrestaron a Eduardo Humberto del Valle Gallo, alias «Gordo Camión» o «Sebastián», y a cinco personas más que participaron en la compraventa de 36 kilos de cocaína.
Los «ladrillos» tenían los sellos W y ST aunque, llamativamente, no bajo sino sobrerrelieve, de dudosa procedencia, tal vez adulterados por un intermediario entre el laboratorio boliviano y el comprador argentino. Estaba envueltos con el logo de Perplexity, un buscador que opera a través de la inteligencia artifical.
De 61 años, Gallo estuvo dos veces preso por actividades compatibles con la venta de marihuana, pero luego de su última salida, se mudó de La Plata a Francisco Álvarez, en la zona oeste del conurbano bonaerense, y empezó a explorar otras rutas del narcotráfico de la mano de los contactos que hizo dentro.
Gallo y compañía no cayeron simplemente, alguien los entregó, como detallaron el juez federal de Morón, Jorge Rodríguez, y el fiscal Sebastián Basso al ordenar las detenciones: una persona «que prefirió no aportar sus datos personales» denunció que «Gordo Camión» había vuelto al ruedo. No solo eso: aportó nombres, teléfonos, patentes de autos y hasta direcciones ante la Policía.
El 1 de julio, la Bonaerense empezó la investigación. En agosto, le avisó al juez y al fiscal que ya estaba en condiciones de pasar a la siguiente fase. El denunciante anónimo, con interés, había vuelto a contactarse. Esta vez marcó una fecha y un lugar: martes 4 en el Plaza Oeste Shopping. Allí, Gallo y compañía se reunirían para cerrar un negocio.
Aquella tarde, luego de dejarlos salir del centro comercial para evitar daños colaterales, los detuvieron en Morón y en La Matanza. Cuando los revisaron, los policías le encontraron a Gallo un cuchillo de cocina en el bolsillo de la camisa.
Hasta ahí la historia oficial de una investigación acelerada. Porque en este negocio, donde todos se conocen en la zona oeste del conurbano bonaerense, Encripdata pudo reconstruir que el denunciante no tan anónimo se trató ni más ni menos que de un hombre condenado por intentar «coronar» 1658 kilos de cocaína, el cargamento más grande de la historia de Rosario, en algún puerto de España en 2022.
Una de las autoridades que llevaron adelante el caso le confirmó a su manera a Encripdata el rol de este histórico del narcotráfico argentino devenido en colaborador: «Puede ser cierta tu información», pero responsabilizó a la Policía por cualquier tipo de negociación que pudiera haber existido. El rumor: información a cambio de domiciliaria.
Eso explicó por qué la Bonaerense tardó solo 35 días en afinar los detalles. De hecho, antes de formalizar el expediente, los acusados negociaron los primeros 100 kilos.
Con la confianza del primer acuerdo cerrado, Gallo bajó la guardia. En esas reuniones previas, le colocaron un GPS a la camioneta Ranger roja en la que se movía. Quizás se entere leyendo estas líneas.
Somos un medio especializado en el crimen organizado en la Argentina, sus relaciones subterráneas y sus conexiones internacionales. Hacemos periodismo de investigación sin recurrir a pauta oficial ni a publicidad privada. Somos Encripdata, el hilo invisible entre el crimen y el poder. Si te gustó esta historia, ayudanos a contar la próxima.