Encripdata

El hilo invisible entre el crimen y el poder

Condenaron a un exfuncionario judicial por formar parte de la banda narco de «Ale la Bocona»

"Ale la Bocona" conquistó Tropezón a sangre y fuego

Quién es "Ale la Bocona", la jefa narco de Tropezón. Crédito: Encripdata.

La infiltración del narcotráfico en el Estado sumó una nueva página en los últimos días: el Tribunal Oral Federal (TOF) 5 de San Martín condenó a Mauro Gabriel Lobo Ferreyra a 7 años y 6 meses de prisión por formar parte de la organización narcocriminal de Alejandra Noemí Galbán, según el fallo al que accedió Encripdata. Como hombre del Derecho, Lobo Ferreyra trabajó en una fiscalía federal, en un juzgado federal, ambos de San Martín, y en una UFI de Malvinas Argentinas. Cuando se pasó a la actividad privada como abogado particular, le sacó rédito a esos contactos intermediando entre varios grupos criminales y algunos investigadores.

El tribunal sentenció a Galbán, la líder de la banda, a 7 años de prisión. A ella todos la conocían en San Martín, donde había conseguido el dominio de Villa Tropezón, chapa por la que ya nadie la llamaba por su nombre completo sino por sus alias, «Ale de Tropezón» o «Ale la Bocona». Otros, con más reverencia, le decían «la Doña». Como los hombres del narcomenudeo, ella se ganó el respeto de todos como se lo obtiene en el negocio: a los tiros.

Y eso fue lo que sucedió precisamente el 23 de agosto de 2022. Aquella noche, Luca Nahuel Baigorria, alias «Dylan», fue hasta Villa Tropezón para quedarse con la zona dominada justamente por «Ale la Bocona», pero no le fue como deseaba: al hijo de Miguel Ángel «Mameluco» Villalba y sus «soldaditos» ya los estaban esperando «la Doña» y los suyos. Así lo contaron dos transas en una «escucha» telefónica a la que tuvo acceso Encripdata:

-Me estaba hablando ‘Pipi’, me estaba diciendo que fue el tullido de ‘Dylan’ para ahí y no sé qué en lo de ‘la Doña’ ¿viste? y que le quiso robar la bolsa al bolsero, no sé qué, una salchichonada de esas, y lo re cagaron a palos, dice que lo re cagaron a palos mal, le dieron una re paliza y se fue y prometió volver a la noche y a la noche, bueno, lo estaban esperando, yo porque le pregunté, le digo a ‘Pipi’ ¿qué onda? porque me había mandado cinco mensajes y los eliminó todo la noche anterior, la que yo estaba en tu casa y agarró y me contó eso y a la noche apareció, vino a la esquina, pero salió este, salieron y lo re cagó a balazos y se fue y no apareció más.
-Sí, es un peligro esa larva, es un peligro porque es atrevido también, boludo, anda haciendo la ica por ahí, le va a querer dar de espalda a alguno porque va a decir corte ¿entendés? le va a hablar a alguno, así nomás, recién lo veo, boludo, ¿que te iba a decir? ¿y la vieja que decía a todo esto?
-Y no, nada, eso solo pasó, prometió volver, volvió esa noche, lo agarraron a tiros, tiró dos, tres tiros, no apareció más, yo le dije igual que se cuiden, que quedó re dolido, es re ruchi, pero nada, hay que ver dónde está parando él ahí, pero nada, no creo que aparezca más.
-¿Ah sí? Mirá ¿y qué quiere, boludo? Anda de fisura, boludo, si le dieron salida de todos lados, boludo, le dieron salida de todos lados si ese anda de gil, no debe tener ni un peso, nada, encima, imagínate si es re peludo ese, dejate de joder.

Uno de los que hablaba era Matías Iván Agosto Ruiz Díaz, conocido simplemente como «Mati», que trabajaba con Rubén Adrián Díaz Baigorria, alias «Cacho», precisamente uno de los proveedores de «la Ale» en Tropezón.

Así, «la Doña» perdió un gran proveedor. Porque «la Ale» no solo dominaba Tropezón sino otras zonas a través de sus hijos: «Wawa» era el encargado de Villa Tranquila y «el Adri», también apodado «Pipi» o «Momia», de La Perrera.

De hecho, en un cuaderno, Esteban Fernando Tulli, alias «Zapatero», anotaba las cantidades que les vendía a los transas de esas y otras zonas. Uno de los «picantes», es decir, de sus clientes figuraba, precisamente, como «Momia».

Tras la caída de Tulli y compañía, «la Doña» y sus hijos estaban en busca de nuevos proveedores. En eso andaban hasta la madrugada del 15 de diciembre de 2022 cuando policías de las DDI y Comandos Patrullas de San Martín y Tres de Febrero irrumpieron en 16 objetivos y finalmente atraparon a «la Ale de Tropezón» en una casa de Villa de Mayo, Malvinas Argentinas, con 38 mil pesos, 400 dólares y 342 mil guaraníes.

Aquella noche, la jueza federal Alicia Vence también ordenó arrestar a Lobo Ferreyra. Cuando los investigadores fueron por este exfuncionario judicial, encontraron un auto con pedido de secuestro activo en la puerta de su casa. Estaba a nombre de Nahuel Pellati, alias «Yankee», segunda línea de la organización de «Mameluco» Villlaba.

Dentro del vehículo, envuelto en papel de regalo, el abogado tenía los pagos de la semana para repartir. Eso ya no fue suficiente, no esa noche.


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