Cayó Marset: primer golpe de la DEA en su regreso a Bolivia
Cayó Marset: primer golpe de la DEA en su regreso a Bolivia.
Con la reciente asunción de Rodrigo Paz como presidente de Bolivia y el regreso, aún informal, de la DEA al país, 17 años después, la Interpol arrestó este viernes al narcotraficante uruguayo Sebastián Marset en Santa Cruz de la Sierra. Estados Unidos ofrecía una recompensa de 2 millones, Paraguay y Colombia lo investigaban por el crimen del fiscal Marcelo Pecci y él, mientras tanto, se movía por América para abrir más rutas de su Primer Cártel Uruguayo (PCU).
Con pasado como futbolista en Paraguay y Bolivia, por su billetera más que por su habilidad, Marset empezó a correr en febrero de 2022 cuando el fiscal Pecci, de Paraguay, activó el Operativo A Ultranza Py en colaboración con el Ministerio del Interior de Uruguay, la DEA y la Oficina Europea de Policía (Europol), como venía contando Encripdata.
El fiscal Pecci pudo vincular a Marset y a su socio Miguel Ángel Insfrán, alias «Tío Rico» -con contactos en la política-, con 16 toneladas de cocaína en un año en la ruta entre la Hidrovía paraguaya y los puertos de Amberes, en Bélgica, y de Róterdam, en Países Bajos. Precisamente, desde estos dos países de llegada de los cargamentos de cocaína partían, luego, cargamentos de billetes por millones.
Su socio Federico Ezequiel Santoro Vassallo organizaba los viajes de regreso de las ganancias, en general en euros -aunque Marset las deseaba en dólares, la moneda de pago para los proveedores-, a través de «valijeros».
Tres meses después, el 10 de mayo de 2022, mientras el fiscal Pecci disfrutaba de su luna de miel, un grupo comando lo ejecutó delante de su flamante esposa en Barú, una isla de la Colombia caribeña -con un video que se viralizó en minutos y que aún hoy impresiona por la velocidad del golpe-.
La investigación también fue rápida. Un tribunal condenó ese mismo año a cinco personas, con diferentes roles en el crimen por encargo. Francisco Luis Correa Galeano, articulador entre los autores intelectuales y los autores materiales, declaró como arrepentido a cambio de una morigeración de la pena. Entonces, las autoridades empezaron a analizar si Marset fue quien ordenó el asesinato del fiscal.
A finales del 2023, Patricia Martín, del programa Santo y Seña, se convirtió en la primera periodista en entrevistar en un lugar no determinado a Marset. «No tengo ni un 0,1% que ver en eso. No conocía a Marcelo Pecci. Lo conocí cuando lo vi en la tele. Me parece que ahí le erraron feo, por eso salí a defenderme. No hay nada contra mí en ese caso», contestó. Después, dijo lo sabido, que existe el narcotráfico porque, antes, existe la corrupción en la política.
El 3 de enero de 2025, un compañero de celda mató a Correa Galeano en La Picota, Bogotá. Un allegado acercó a las autoridades un cuaderno que, dijo, era del arrepentido acuchillado. Como reveló El Colombiano, el anotador estaba lleno de datos sobre contactos del crimen organizado -nombres, apodos, direcciones, teléfonos-, principalmente de La Oficina de Envigado y sus grupos menores, como La Terraza, Los Paisas -del que era parte- y Los Caparros.
Entre tantas menciones, dos llamaron la atención: uno era «Tío Tío», que podría hacer referencia a Insfrán, y el otro, directamente, «señor Marset, ‘El Uruguayo'», ambos perjudicados, precisamente, por el fiscal Pecci y el Operativo A Ultranza Py. Sin embargo, como pudo saber Encripdata, la fiscalía de Colombia aún no imputó formalmente a Marset, es decir, no puede pedir su extradición.
En Paraguay, un tribunal lleva adelante un proceso contra Gianina García Troche, la madre de los hijos de Marset, por lavado de activos. En Estados Unidos, un tribunal condenó a Santoro Vassallo a 15 años de prisión por lavar 11 millones de dólares del PCU. Eso era una ínfima parte de las ganancias de Marset. Eso era, también, una ínfima parte de las retribuciones para los funcionarios de, al menos, Bolivia, Paraguay y Uruguay que le permitieron, por años, operar las rutas de la droga hacia Europa, con pasaporte exprés incluido para sortear la cárcel en Dubái. En Bolivia, agentes de la DEA subieron a Marset a un avión con destino a los Estados Unidos.
Hoy, Marset ya no vale por los millones a decomisar sino por la información a explotar.
Que quienes festejan su captura usen esos datos para limpiar sus gobiernos es otra cosa.
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