La caída de «Fred» Machado por los ocho narcojets con 10.722 kilos en la «ruta de la cocaína» entre Colombia y México

Así operaba la banda de "Fred" Machado que perdió ocho aviones con 10.722 kilos de cocaína

Así operaba la banda de "Fred" Machado que perdió ocho aviones con 10.722 kilos de cocaína. Crédito: Encripdata.

«Yo solo toco plata, pero no droga». Un investigador definió a Federico Machado con la típica frase del financista que niega ser traficante al enterarse de que el empresario buscado por Estados Unidos estaba en la Argentina. Pero el tribunal de Distrito Este de Texas aseguró tener pruebas de todo tipo. Al principio, solo lo acusaba de formar parte de una asociación ilícita que estafó a inversores en la compra de aviones por 250 millones de dólares. Pero Encripdata pudo saber que el fiscal Nicholas J. Ganjei no solo lo señaló por tocar plata sucia sino también por poner esas aeronaves con matrículas estadounidenses al servicio de una organización criminal internacional para traficar cocaína por América Central y más allá.

Por eso el tribunal le reprochó el delito de «poseer con intención de comercializar cinco kilos o más de cocaína». Una vez que sea extraditado a los Estados Unidos, a Machado le será difícil sostener que solo tocaba plata para intentar evitar una condena por delitos que van desde los 20 años de prisión, por hechos de lavado, hasta prisión perpetua, por operaciones de narcotráfico.

En el caso de «Fred»: diez toneladas de cocaína en dos años.

El investigador que colaboró con la detención de Machado en la Argentina le adelantó a Encripdata que el fiscal Ganjei obtuvo información para vincular a Machado con un confeso narcotraficante que habló sobre Joaquín «Chapo» Guzmán Loera en el «juicio del siglo». Si se animó a declarar contra el histórico líder del Cártel de Sinaloa, no tendría problemas en hacer lo mismo con «Fred».

Se trata de César Gastelum Serrano, alias «La Señora», operador del Cártel de Sinaloa en América Central, al que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó el 8 de enero de 2015 junto a sus hermanos Alfredo, Jaime y Guadalupe Candelario en la «Lista Clinton» por sus vínculos narcos y al que las fuerzas de seguridad de México atraparon el 11 de abril de 2015 en Cancún. Marllory Dadiana Chacón Rossell, conocida como «la Reina del Sur», aunque no la única, declaró contra «La Señora» para conseguir una reducción de pena así como éste lo hizo en el juicio al «Chapo».

Las autoridades de los Estados Unidos comenzaron a sospechar de la organización internacional vinculada a Machado en 2012 cuando inversores de buena fe denunciaron estafas en la compra de aviones, pero su investigación dio un giro cuando sus pares de México secuestraron en noviembre de 2018 una de esas avionetas: estaba en una pista de aterrizaje clandestina, llevaba 1556 kilos y tenía destino final Belice.

Desde entonces, los investigadores relacionaron a Machado y otros empresarios aeronáuticos con otras siete avionetas cargadas con 9166 kilos más en Colombia, Venezuela, Honduras, Guatemala, Belice y México. Dos de esos fueron operados por traficantes al servicio del Cártel de Sinaloa.

Machado ya estuvo preso en Estados Unidos: un tribunal de Florida lo condenó el 5 de agosto de 2003 a pasar un día en la cárcel por tenencia de cocaína. La segunda vez fue el año pasado por este caso vinculado a los narcojets aunque consiguió la excarcelación. No dudó, entonces, en escapar.

El narcojet más emblemático fue el decomisado en el Parque Nacional Laguna del Tigre, en la frontera de Guatemala con México: un exfuncionario mexicano y tres compatriotas, un expolicía costarricense y los locales Emanuel López López y Víctor López Mendoza se enfrentaron el 16 de diciembre de 2019 con las fuerzas federales. Se trataba de la banda de «los primos del cartel» por el parentesco entre los López. Víctor, el jefe, fue abatido. Las autoridades de Guatemala informaron que el operativo terminó con los otros arrestados, 2572 kilos asegurados y una pista más sobre los aviones de Machado.

Extrañamente, el juez del caso, Waldo Alvizurez Ruano, ordenó siete meses después excarcelar a los acusados sin importarle el peligro de fuga implícito en el caso de los seis extranjeros sin arraigo en el país.

Más extraño fue que un sicario apoyado por un cómplice en una moto ejecutó a quemarropa al magistrado el 21 de octubre de 2020 mientras conversaba con tres abogados en un restaurante en Petén. Todo quedó grabado por la cámara de seguridad del local.

Los investigadores aún no pudieron resolver el magnicidio.