Néstor Fabián Rojas, alias «Loko», el narco sicario que perdió 11.223 kilos de droga en 36 días

Néstor Rojas, el narco que perdió 11.223 kilos de droga en 36 días

Néstor Rojas: el narco que perdió 11.223 kilos en 36 días.

—¿Qué onda, loco?
—Para atrás: perdimos, boludo.
—¿Adónde, loco?
—En el agua, en el medio.
—Le estaban esperando ya, boludo.
—¡Qué hijo de puta, boludo!
—Nos estaban mirando ya, boludo.
—Sí, pero apareció de la nada, apareció de la curva, de golpe.

El que preguntó era el jefe: Néstor Fabián Rojas, alias «Negro» o «Loko». El que trajo las malas nuevas era Walter «Flaco» Gómez. La noche del 29 de septiembre de 2020, la Prefectura secuestró 707 kilos de marihuana que la banda pretendía cruzar desde Paraguay hacia Misiones, Argentina, a la altura del kilómetro 1598 del río Paraná. No solo perdieron la droga sino también a uno de los suyos: Rubén Darío Ayala Gamarra.

A los investigadores, por su parte, algo les llamó la atención. Algo que los preocupó. La misteriosa sigla «P.C.F.» en los paquetes.

—¿Qué onda, hermano?
—Tratando de estar tranqui, te juro, pero no podemos tener tanta sal, hermano.
—Tranqui nomás, así nomás es, voy a averiguar bien eso, el lunes, pero ¿dice que no salió de ahí?
—Ese que te marca cuando vos consulta el clock por el horario, ese es el horario que sale, viste que marca las diez y pico de la noche, en ese horario salió porque la señora que me atendió hoy del Correo de acá me dijo que salió y en la ruta en Corrientes le demoraron al chofer del transporte y le secuestraron las dos cajas.
—Ah ¿y cómo puede ser eso?
—Y mientras Gendarmería tenga secuestrada la encomienda, nosotros no podemos hacer el envío, me dijo.

El que interrogó volvió a ser «Loko». Y el que rindió cuentas volvió a ser «Flaco». El 14 de octubre, a tan solo dos semanas del primer golpe a la banda, el Correo Argentino retuvo en Corrientes doce paquetes de cocaína ocultos en dos encomiendas con destino a la Ciudad de Buenos Aires.

Pero Rojas y Gómez no se rindieron. Al día siguiente ya planificaron la siguiente operación. Una «de las grandes». Y eso fue lo que pusieron en marcha en las primeras horas del 23 de octubre del otro lado de la frontera. Pero a las 8 de la mañana, agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) les acertaron uno de los golpes más duros: interceptaron un camión Scania con 10.089 kilos de marihuana en el semirremolque. Entonces cayeron su chofer, Pedro Reginaldo Rotela Barrios y a sus acompañantes, Javier Solís Greve y Christian Garcete.

De nuevo, los paquetes tenían la sigla «P.C.F.». Los investigadores determinaron que Rojas y Gómez pretendían instalar el primer cártel de traficantes argentinos, al que llamaron Primer Comando de Frontera, en una zona donde lo que no faltaban eran justamente organizaciones criminales, como los brasileños Comando Vermelho (CV), Primeiro Comando da Capital (PPC) y Bala na cara, con los que hacían negocios.

Pero «Loko» y «Flaco» manejaban mucha plata. Si no no podrían haber organizado una semana después otra movida. Pero, evidentemente, algo fallaba en la banda porque esta vez fue la Gendarmería la que frenó sus planes la noche del 30 de octubre al perseguir a Sergio Mario Rolón por la ruta provincial 5, a la altura de Panambí, porque sabía que llevaba 407 kilos de marihuana en su camioneta Mitsubishi L200.

No conforme con eso, le ordenaron a Sebastián Facundo Ochoa mover 20 kilos de cocaína, pero la Gendarmería también lo arrestó el 4 de noviembre. La droga aquel mediodía no era mucha. Lo que sí era mucha era la mala suerte: cinco cargamentos perdidos en tan solo 36 días. En total: 11.203 kilos de marihuana, 20 de cocaína y una doble encomienda de la «blanca» sin determinar. Todo eso disparó la paranoia entre Rojas y Gómez:

—Recién estoy viendo esto: ¿qué onda?
—Encima, para completar, perdí dos gurises otra vez, boludo.
—Qué verga, boludo, pero ¿cómo? ¿Qué onda? ¿Dónde?
—Antes de Santa Ana, no sé qué puta pasa, hermano, no sé dónde está el traidor acá, pero nos están entregando, boludo, no puede ser que justo a la moto, dos chatas le corrieron a la moto, pasaron el papelito y se fueron bien, se fueron y allá les salieron a las chapas en la camioneta a correrle. Dos gurises iban en la moto y el ‘punta’ había entrado ya para el lado de la cruz. Es muy raro. ¿Cómo saben todo el movimiento…?
—Ahora sí estamos fritos ¿entendés?

Rojas por fin descubrió lo que pasaba: tenía su teléfono «pinchado». Y, entonces, descargó su bronca con su novia Tamara Judith Maciel: «Sí, hoy también vi que hizo pip pip. Están grabando estos putos, están grabando mangas de putos, a ver para que graben ya que están ahí atentos a todos, díganle a esos jueces que esto recién comienza, van a pagar todos los que hicieron, por un montón de presos que hicieron parir, gente inocente que condenaron inocentemente. Tírenme cien, doscientos, trescientos años, no me importa, el peor error de ustedes es no haberme matado. Se van a arrepentir de haber nacido. Ustedes saben de lo que le estoy diciendo, la sigla PCF, graben bien porque lo van a marcar para toda la vida. Ustedes son lo que van a tener que aguantar su propia creación. Miguel Ángel Guerrero, vos que sos tan guerrero, como dice tu apellido, jueces hijos de mil puta, van a ver cuando comiencen a caer como moscas.

No fue muy difícil intervenir el teléfono de «Loko»: estaba preso en Ezeiza por tres crímenes. Sus víctimas: Sebastián Vega y Rodrigo Ibarra en 2015 y Aldo Canteros en 2018. El juez Guerrero lo envió a juicio por el último. De allí que lo amenazara. También juró matar a otro magistrado: Fernando Verón. Rojas, sabían, era un hombre de palabra. Por eso escuchaban sus conversaciones en directo. Así fue como lograron salvarle la vida a Verón.

En consecuencia, la jueza federal María Verónica Skanata procesó esta semana a Rojas con prisión preventiva y embargo de 10 millones de pesos como autor del delito de «organizador y financista del tráfico ilícito de estupefacientes agravado por haberse cometido con violencia y por la intervención de más de tres personas». También a sus cómplices: su novia, «Flaco» Gómez, Paula Fernanda Aguirre, José Agustín Ruiz Díaz, Oscar Adoni Rodríguez, Pablo Antonio Campos, Facundo Sebastián Ochoa y Rolón.

La magistrada también le ordenó a la Interpol la captura internacional de tres hombres más de la banda. Así, a Rojas y Gómez les quedan cada vez menos colaboradores en libertad para imponer su autodenominado Primer Comando de Frontera en la triple frontera.