Encripdata

Un paso adelante

Traficó efedrina y estuvo once años escondido en Israel, pero pidió que lo dejen volver a la Argentina

Josue Fuks lleva once años prófugo en Israel

Josue Fuks lleva once años prófugo en Israel. Crédito: Perfil.

Si se hubiera entregado cuando los policías bonaerenses lo fueron a detener en aquel tiempo, el año pasado habría recuperado la libertad con la hipotética pena cumplida, pero prefirió huir antes que defenderse. El por entonces juez federal de Campana, Federico Faggionatto Márquez, lo convocó a prestar declaración indagatoria el 24 de febrero de 2009 al considerarlo una pieza clave de la «ruta de la efedrina», pero Josue Fuks, gracias a sus contactos subterráneos, pudo salir 20 días antes de la Argentina.

Ahora, once años después, solicitó oficialmente al magistrado que siguió el caso, Adrián González Charvay, la eximición de prisión. En otras palabras: que cancele la orden de captura nacional e internacional por desviar toneladas de efedrina hacia cárteles mexicanos.

Sus socios cayeron todos. El Tribunal Oral Federal (TOF) 4 condenó en 2014 a Alfredo Augusto Abraham a once años de prisión; Guillermo Enzo Manfredi, a cuatro años y once meses; y a Alberto Salvador López Martucci, a seis años. Los dos primeros operaban con Fuks en Farmacéuticos Argentinos SA (FASA) mientras que el tercero manejaba Droguería Prefarm SA.

La Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó la sentencia. En el caso de Abraham amplió la cantidad de efedrina desviada a 14.397 kilos mientras que sobre López Martucci lo fijó en 2302 kilos. De esas maniobras fue parte Fuks. Sus socios fueron condenados a entre cuatro y once años de prisión. Si se hubiera entregado cuando los policías lo fueron a detener, el año pasado habría recuperado la libertad.

Pero a principios de 2009, con 40 años, prefirió esconderse un tiempo en un motorhome con su familia hasta que de alguna manera consiguió llegar a Israel. Las autoridades de ese país no le hicieron problemas para darle la ciudadanía, pasaporte incluido, bajo el nombre de Ioshua Lejezkel Fox. En consecuencia, el magistrado envió un exhorto a Jerusalén para que arrestaran al acusado, pero como no hay tratado de extradición entre ambos países, la Policía Internacional (Interpol) no pudo hacer nada.

Fuks fue clave en la «ruta de la efedrina». Con Abraham y Manfredi, fueron quienes le facilitaron 4800 kilos a Ibar Esteban Pérez Corradi, que primero los comerció con Maximiliano «Fantasma» Romero y luego, ya sin éste como intermediario, directamente con Arturo Alonso «Alexis» Cota Comeli, parte de una célula mexicana.

Tan importante fue Fuks en el desvío de efedrina a los cárteles mexicanos que los investigadores descubrieron 1600 llamados con Pérez Corradi.

Como reveló Encripdata el 10 de diciembre, «Alexis» formó parte de una célula mexicana que fue parcialmente desarticulada cuando la Interpol atrapó en octubre del año pasado a José Antonio García Mena, José Gilberto Juárez Lima, Denisse Nayely Juárez Lima y Alejandro Elvira Lugos. Los García Mena y los Juárez Lima, oriundos de Puebla de Zaragoza, 107 kilómetros al sureste de Ciudad de México, eran los jefes de «Alexis» y dos grupos de «mulas». La Policía Internacional busca a otros tres mexicanos: dos de los tres líderes de la célula y un familiar de ellos.

Esta banda traficó 9050 kilos de efedrina. A partir de la declaración de un arrepentido, la jueza federal María Servini pudo reconstruir que Famérica le vendió 4250 kilos a Víctor Wendling Duarte, que se los revendió a Romero, que a su vez los negoció con «Alexis» además de los 4800 kilos facilitados por Pérez Corradi. Pero los García Mena y los Juárez Lima se fueron del país luego de que los hermanos Lanatta y Schillaci asesinaron en 2008 a Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina. México ya aprobó la extradición de los detenidos hacia la Argentina.

Mientras tanto, el juez González Charvay rechazó eximir de prisión a Fuks. La Cámara Federal de San Martín confirmó esa decisión. Y la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal declaró inadmisible la queja interpuesta. A Josue no le queda otra que seguir prófugo.