Bélgica incautó 222 kilos de cocaína en un buque proveniente de Argentina
Bélgica incautó 222 kilos de cocaína escondidos en un buque proveniente de Argentina. Crédito: FPS Finance.
El Ministerio de Finanzas de Bélgica informó el martes 8 de julio el hallazgo de 222 kilos de cocaína en un contenedor ubicado en el muelle 1333 del puerto de Amberes, en el norte del país.
No detallaron si los «ladrillos» de cocaína tenían un sello bajorrelieve, pero, como muestra la foto publicada, tenían el logo de Ermenegildo Zegna, una marca de ropa de lujo de origen italiano. El sello bajorrelieve indica el proveedor y el sticker, un código de seguridad para el cliente, una advertencia para las organizaciones criminales dedicadas a los «vuelcos» en los puertos. El robo es una condena a muerte.
Las autoridades belgas afirmaron que el alijo de cocaína fue descubierto en un cargamento de arroz a bordo del buque que salió de Argentina.
El alijo de cocaína en el cargamento de arroz estaba escondido en un contenedor del buque Grande Nigeria, de la naviera Grimaldi, que partió de Zárate, en Argentina; pasó por Santos, en Brasil, y Amberes, en Bélgica; y arribó a Hamburgo, en Alemania.
Encripdata pudo saber que el juez federal de Campana, Adrián González Charvay, ya abrió una investigación para intentar determinar si el contenedor lo «contaminaron» en el puerto bajo su jurisdicción, pero fuentes judiciales y policiales adelantaron a este medio que la maniobra la habrían realizado en Santos, Brasil.
El puerto de Amberes es el segundo en flujo comercial de toda la Unión Europea. La organización narcocriminal del uruguayo Sebastián Marset y la Mocro Maffia, de marroquíes de segunda o tercera generación con nacionalidad neerlandesa, controlan esa entrada, una especie de HUB de la cocaína en el viejo continente.
Curiosamente, en esa misma ruta, las autoridades belgas ya habían incautado en febrero un alijo de 547 kilos de cocaína escondido en un cargamento de arroz cuando el Grande Nigeria llegó a Amberes. Entonces, la fiscal Angelita Romano, impulsó un expediente para saber si la «maniobra»contaminación» se había hecho en Montevideo.
En ambos casos, la técnica es la misma: el rip off, es decir, una vez «comprados» los aduaneros o los tripulantes, los narcotraficantes abren un contenedor, esconden los bolsos con los «ladrillos» y lo cierran con un nuevo precinto.
Ese precinto es la llave para descubrir quiénes hicieron la jugada.
La investigación recién está empezando, pero ya tienen una pista.
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