Ordenan la captura de dos narcos por arrollar a un gendarme mientras bajaban 321 kilos de cocaína de una avioneta
Ordenan la captura de dos narcos por arrollar a un gendarme en Santa Fe. Crédito: Encripdata.
Cuando la vieron volar rasante, los gendarmes supieron que era la avioneta que estaban esperando, pero cuando se aproximaron a la zona de aterrizaje, se toparon con dos Fiat Strada y un Volkswagen Gol Trend en marcha. Cuando los cruzaron, los conductores aceleraron. Y, en eso, alguien abrió fuego. Para escapar, uno de los narcotraficantes embistió a un uniformado, ahora internado con una fractura de cráneo aunque fuera de peligro.
Poco después, por el aviso de los vecinos, los detectives del Centro de Operaciones Antidrogas de Gendarmería detuvieron al piloto y el copiloto, ambos bolivianos, mientras pedían un vaso de agua en un paraje rural. También encontraron los vehículos prendidos fuego.
El juez federal Eduardo Rodríguez Da Cruz ordenó la detención de dos hermanos: Santiago Emanuel Borras, de 35 años, y Juan Cruz Borras, de 27, no solo por arrollar al gendarme sino por organizar la llegada de un Cessna 210 Centurión II con 321 kilos de cocaína en Villa Eloisa, una localidad ubicada a 100 kilómetros al oeste de Rosario.
El piloto, detallista, había colocado un ambientador Black Ice. Los «ladrillos» tenían un sello bajorrelieve: NY, los New York Yankees, el equipo del Bronx más ganador de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) de los Estados Unidos.
Los fiscales Diego Iglesias, de la Procunar, y Matías Scilabra, de Rosario, comenzaron la investigación el 11 de noviembre cuando la Gendarmería encontró una aeronave abandonada con 60 kilos de cocaína en Arequito, una localidad ubicada a 78 kilómetros al suroeste de la ciudad cuna de la Bandera. El piloto desapareció entre las plantaciones, pero se olvidó un teléfono.
Como por esas horas, arrestaron a Brian Walter Bilbao y le incautaron 956 kilos de cocaína y una avioneta cerca de Pergamino, sospecharon que la de Arequito también era suya, pero la información del celular los llevó hasta los hermanos Borras.
Las autoridades suponían que el mayor de los hermanos, condenado por mover poco más de 2 kilos de marihuana, debía estar cumpliendo 4 años en prisión domiciliaria como parte de su resocialización, pero, en realidad, se estaba preparando para recibir un cargamento grande de cocaína, como pudo reconstruir Encripdata.
En el negocio del narcotráfico, mientras más arriba se está de la organización, más lejos se está de la cocaína. Como siempre, hay excepciones: Bilbao es uno. Pero, en este caso, los Borras podrían ser una segunda línea. Eso sí, tienen sus contactos: las malas lenguas dicen que tienen llegada a un puerto de Rosario y a la barrabrava de Central.
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