Un piloto de Marset organizó el viaje de la avioneta con 400 kilos de cocaína incautados en Santa Fe
Un piloto de Marset y la avioneta con 400 kilos en Santa Fe. Crédito: Encripdata.
En una operación encubierta, por orden del juez federal Carlos Alberto Vera Barros, detectives de Operaciones Federales de la Policía Federal incautaron una avioneta, 400 kilos de cocaína y hasta una antena de Starlink y detuvieron a ocho personas, entre ellos el piloto y el copiloto, en Vera y otras localidades de Santa Fe.
La investigación comenzó el 16 de septiembre de 2025 cuando la Policía Federal y la DEA intercambiaron información: un teléfono argentino tenía llamadas con el boliviano José Pedro Rojas Velasco, alias «Pepa», un piloto de confianza del uruguayo Sebastián Marset, líder del Primer Cártel Uruguayo (PCU).
Gracias a las «escuchas» telefónicas, los detectives confirmaron que dos miembros de la organización estaban acondicionando una pista de aterrizaje clandestina en Santa Fe. Se trataba del complejo rural Don Julio, donde extendieron el camino, lo nivelaron y marcaron una zona para guardar combustible. Al terminar, grabaron un video para mostrar la pista. Aprobado.
Sin embargo, las lluvias copiosas de marzo y abril estropearon el terreno. En el medio, pasaron cosas: el 13 de marzo, la DEA arrestó a Marset en Santa Cruz de la Sierra y antes de que Bolivia se pronunciar al respecto, ya lo tenía en un avión en vuelo con destino a Estados Unidos, como publicó Encripdata.
Tras la caída de Marset, Rojas Velasco ganó protagonismo. El fiscal Diego Iglesias, de la Procunar, trazó su rol: decidía quién, cómo, cuándo y a quién se entregaba la cocaína. Sin embargo, no duró mucho: el 26 de abril, un sicario encapuchado, apoyado por una camioneta, lo ejecutó de seis disparos cuando estaba a punto de largar abordo de su UTV Can-Am X3 número 11. Sí, «Pepa» era piloto de avionetas de Marset y también piloto del Rally Sprint Nueva Santa Cruz, en Bolivia, así como el propio Marset era jugador profesional de fútbol de día, aunque pagando para eso, y capo del narcotráfico de noche.
Desde la caída de Marset, las autoridades de Bolivia registraron decenas de ajustes de cuentas, aunque todavía no tienen certeza si se trata de una disputa interna por la conducción del PCU o una guerra entre dos organizaciones.
Sin Marset ni Rojas Velasco, la operación de narcotráfico siguió adelante. Algunos teléfonos continuaron hablando. Los detectives de la Superintendencia de Drogas Peligrosas supieron día, hora y lugar de la llegada de la avioneta.
El martes, finalmente, grupos de asalto y francotiradores de la PFA sorprendieron a los pilotos ni pisaron suelo argentino y a los encargados de descargar el cargamento y cargar nafta para el vuelo de regreso.
Los investigadores también se sorprendieron: los «ladrillos» de cocaína no tenía la típica forma rectangular ni el empaquetado tradicional sino una forma cuadrada y en cajas de cartón.
Un miembro de la organización también había operado con Brian Walter Bilbao, quien cayó el 10 de noviembre de 2025 tras el «bombardeo» de un cargamento de 956 kilos de cocaína en Pergamino, Buenos Aires.
Los «ladrillos» tenían el sticker de Rey del Sur.
Así quería ser conocido Marset en el negocio.
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