El Estado subastó la primera cueva de Guastini: 35 mil dólares por 30 m2 en plena calle Florida
El Estado subastó la primera cueva de Guastini en plena calle Florida. Crédito: Encripdata.
Tiene 30 metros cuadrados, espacio suficiente para un ambiente, un baño, con ducha pero sin videt, y no mucho más. El inmueble luce abandonado, vaciado, en realidad, por su anterior dueño, sus paredes transmiten nada, pero supo guardar algunos de los secretos del crimen organizado de los últimos quince años. Recientemente, el Estado subastó la unidad funcional 82 de la calle Florida 520, el edificio desde donde Diego Xavier Guastini, alias «Dolarín», se erigió como capo del narcolavado en Argentina.
Con un precio base de 35.070 dólares, una mujer de alrededor de 39 años, con un solo lance, se lo terminó quedando por 35.670 dólares ante la inexistencia de otras propuestas. El Estado deberá entregárselo en estos días.
Ese y otros 12 activos, la jueza Sabrina Namer, del Tribunal Oral en lo Penal Económico (TOPE) 1 porteño, ordenó decomisar de este «arrepentido» del narcotráfico internacional, según el fallo al que accedió Encripdata, al que alguien muy poderoso ordenó callarlo para siempre la mañana del 28 de octubre de 2019 en Quilmes porque estaban entregando a quienes lo habían ayudado a llegar a lo más alto: financistas, barras y narcotraficantes, pero también policías, espías y fiscales.
Tras esta primera subasta, quedan 9 unidades funcionales a rematar del edificio de la calle Florida 520, una vieja financiera que convirtió en la primera oficina privada de la Argentina al servicio del crimen organizado.
La Oficina de Florida ofrecía varios servicios: el contrabando de divisas entre América y Europa, con el que se ganó su mejor apodo, «Dolarín»; el armado de sociedades para lavar activos y la operatoria para cargamentos de cocaína, aunque él decía que «solo tocaba plata».
Durante una década, desde esa cueva como base de operaciones, Guastini llegó a trabajar con clanes como los Loza, los Atachahua Espinoza y otros, en el mercado local, y con La Oficina de Envigado, el brazo armado de Pablo Escobar y su Cártel de Medellín en los años ochenta, y el clan Nirta, de las familias más importantes de la Ndrangheta.
Desde allí, además, Guastini mismo hizo llegar a la velocidad de la luz el dato para hacer en diciembre de 2013 la operación «Leones Blancos», el robo de media tonelada de cocaína, que hizo caer al exfiscal Claudio Scapolan. Ese era su cuarto servicio prestado: la venta de información a la Secretaría de Inteligencia y a la Policía Bonaerense.
El tribunal también ordenó recuperar dos unidades funcionales de la calle Lavalle 658, a nombre de una mujer, y un departamento que disfrutaba en el Hotel Faena, en la avenida Juana Manso 1490, Puerto Madero, que compró a través de una financiera.
Y, por último, la unidad funcional 9, piso 4, de la calle San Martín 543, de Hugo Díaz, el financista desaparecido el 9 de marzo de 2015. Si bien los investigadores lo buscaron por todos lados y, recientemente, un juzgado en lo civil y comercial lo declaró ausente con presunción de fallecimiento, Encripdata pudo reconstruir que lo mataron ese día en La Oficina de Florida.
Por las manos de Guastini pasaron, para sí y para terceros, 30 millones de dólares. Solo por contar los activos de lo que existen registros en los expedientes. Pero, según sus propias palabras como «arrepentido», La Oficina de Florida movía «entre 5 y 6 millones de euros cada 90 días».
El Estado ya decomisó 27 propiedades de La Oficina de Florida, la organización de Guastini. A eso se suman los 1.524.715 de euros y 1.443.030 de dólares que los «valijeros», como el español David Ávila Ramos, alias «Maradona», perdieron solo entre diciembre de 2012 y mayo de 2014 en diversos aeropuertos.
Son muchos los activos recuperados.
Pero aún falta la joya de la corona.
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