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Un paso adelante

«Dumbito», hijo de la peor escuela, procesado a los 16 como soldadito narco de su papá «Dumbo»

"Dumbito": procesado a los 16 como soldatito narco

"Dumbito": procesado a los 16 como soldatito narco. Crédito: Ministerio de Seguridad.

Cocina: responsable de fraccionar el «alto» y el «faso».

Alto: cocaína.

Faso: marihuana.

Pulpo: vendedor de droga.

Pierna: seguridad del vendedor de droga.

Marcador: encargado de avisar cualquier movimiento extraño.

Chaleco: mano armada que custodia a los capos de la organización.

En la banda del peruano Raúl Martín Maylli Rivera, alias «Dumbo», todos tenían un rol, incluso su hijo argentino J. M. M., «Dumbito», que, hasta el 6 de julio, era, «lápiz» de plomo a la cintura, uno de los tantos «marcadores» narcos con los que se adueñó a punta de pistola de la Platea 11, un sector del barrio Padre Mugica, en el sur de la Ciudad de Buenos Aires. Esos roles se desprenden de un cuaderno secuestrado el 30 de septiembre del 2020 en una casa de Bermejo, barrio que también controlaba. Por eso, según pudo saber Encripdata, el juez federal Julián Ercolini lo procesó diez después sin prisión preventiva tras una investigación de los fiscales Alejandra Mangano y Diego Iglesias.

«Dumbo», cuando tenía 22, fue condenado a 22 años de prisión por un secuestro narco seguido de muerte.

Ahora, con 40 años, debería seguir preso. Su pena vencía en el 2022. Pero de algún modo volvió al ruedo.

J. M. M., procesado por ser soldadito narco, cumplirá 17 años recién el 10 de octubre.

«Dumbito» todavía no terminó la secundaria, pero es hijo de la peor escuela, la de su papá prófugo «Dumbo».

«Dumbo», por su parte, aprendió el negocio del narcomenudeo en la villa 1-11-14 de la mano de su compatriota Marco Antonio Estrada Gonzáles, alias «Marcos», sentenciado el año pasado a 24 años de prisión tras una unificación de penas que deberá cumplir hasta el 2033, cuando podrá salir ya con 70 años, demasiado tiempo para pretender conservar intacto a través de «satélites» su poder en el Bajo Flores.

Maylli Rivera, entonces, quiso convertirse en el nuevo «Marcos». Ese fue el plan que pergeñó con su socio, Kurt Bruno Casanova Chambergo, que a pesar de haber sido yerno de Fernando, hermano de «Marcos», se la jugó, terminó con los Estrada Gonzáles y se fue a su lado.

Pero todo terminó a los tiros entre las facciones que obligaron a «Dumbo» y «Bruno» a replegarse a los barrios Mugica y Bermejo.

«Dumbo» y «Bruno», agazapados, concentraron sus fuerzas en dos cosas: hacer plata y sumar soldaditos. Plata para resistir y soldaditos para contraatacar. Así se sumaron «Sonrisa», «Puñete», «Kisifur», «Tincho», «Brighton», «Matu», «Alexis», «Rollinga», «Pañal», «Jota Jota», «Yuju», «Chori», «Percha», «Tamir», «Tirri», «Papucho», «Górgori» y más.

Pero los vecinos, cansados de los tiroteos, lograron que las cámaras de televisión irrumpieran donde no habían entrado las fuerzas de seguridad.

Algunos cayeron, otros escaparon.

Algunos, como el propio Maylli Rivera, con precio por su cabeza: 5 millones de pesos por parte del Ministerio de Seguridad.

Algunos de la vieja escuela de «Marcos».

Otros de la nueva escuela de «Dumbo».

Tan nuevos en el negocio como «Tamir», que, cuando fue indagado, no pudo recordar la dirección de su casa. No era estrategia, era puro nerviosismo para sus 17 años, edad que lo ayudó a conseguir la externación bajo tutela judicial con la promesa de terminar el cuarto año de la escuela.

«Dumbito» también.

¿Y después qué?