Cómo hizo Martins para seguir siendo desde la cárcel el dueño de la «noche vip» en Cancún

Martins sigue manejando la "noche vip" en Cancún desde la cárcel

Martins maneja la "noche vip" en Cancún desde la cárcel. Crédito: Encripdata.

Si algo aprendió Raúl Martins en la Secretaría de Inteligencia (SIDE o AFI) fue que sin «gastos reservados» no hay operaciones exitosas. De alguna manera se las arregló en el Reclusorio Norte de Ciudad de México para bajar en octubre de 2019 una orden precisa al resto del clan: el dinero, ahora más que nunca, no podría faltar. Encripata pudo saber que sus familiares se ocuparon de relanzar, a pesar de la pandemia por el coronavirus, su prostíbulo en la zona hotelera de Cancún. Su operación para salir de la cárcel, financiada con esa plata, podría terminar de concretarse el martes.

El clan, entonces, inauguró Queen’s Night Club en el mismo local donde funcionó Kiss Night Club hasta la detención del espía.

Martins hizo siempre lo mismo con sus prostíbulos en la Argentina: cuando tenía problemas, simplemente les cambiaba el nombre. Así, Hot Area, ubicado en la avenida Juan B. Justo 5302, alguna vez fue American Woman, Red Femme y My Time; Top Secret, en la calle Artigas 1444, fue Artigas y Night Secret; Brut, en la calle Vicente López 2257, fue Rouge y Toreto; Fama, en la avenida Rivadavia 7373, fue New Manhattan; Sweet Club, en la calle Chacabuco 160, fue The One y Tributo; y Aproach, en la calle San Martín 957, fue Point.

Detrás de todos esos locales del clan siempre figuraba una empresa abierta en los años noventa en Uruguay. Cuando crearon su sucursal en la Argentina, registraron a Estela Percival, pareja de Martins, como presidenta y a su media hermana María de los Ángeles Maini como directora suplente.

A la sociedad en cuestión la denominaron Queenly Saving SA (que significa, como si fuera un chiste, ahorros de la reina), muy parecido al prostíbulo del clan, manejado por Juan Carlos Bastida, alias «Brujita», quien se ganó la confianza de Martins como pareja de Maini.

«Brujita» es conocido en Cancún. Tanto que alguna vez Nemesio Oseguera Cervantes, alias «Mencho», envió a sicarios a «limpiar la zona hotelera» para imponerse en esa plaza, pero ahora, de la mano de Martins desde la prisión, volvió a manejar la «noche vip» con el mar Caribe de fondo.

«Nosotros el Cartel Jalisco Nueva Generación les hacemos de su conocimiento que estamos informados y estamos entre ustedes. Tenemos ubicados quiénes son sus tiradores al igual que sus bases de operaciones y a quienes los apoyan, entre ellos los dueños de Kiss y colaboradores. Tenemos nombres y domicilios y vamos contra todos: la vieja, su hijo, su trabajador Daniel, de Travel Tour; Juan alias ‘Brujita’, de Kiss, que los resguarda en sus instalaciones. Comienza la limpia de zona hotelera», rezaba la narcomanta que los sicarios Jordan Adrián L. G. y Francisco H. J. iban a colgar en 2017 cuando los atraparon los investigadores de la Policía Federal y de la Procuraduría General de la República (PGR).

Con el clan otra vez en acción, Martins recibió un mensaje en su celda: un hombre al que conocía de Maralago, el condominio donde vivía en Cancún con su familia, movería sus contactos para sacarlos de allí. A cambio de algo, claro. Una persona que supo ser de su entorno le confió a Encripdata que el espía pagó 190 mil dólares, pero aquel hombre no cumplió con su promesa. Martins lleva ya 556 días en el Reclusorio Norte.

Gerardo Reyes Pérez de Celis era un hombre que representaba los intereses chinos en la zona hotelera, pero que en Maralago también alardeaba de su llegada a Roberto Borge Angulo, gobernador de Quintana Roo entre 2011 y 2016, pero desde 2017 en prisión.

Borge Angulo no era otro que el sobrino de Miguel Borge Martín, gobernador del mismo estado entre 1987 y 1993, y primo de Kamel Nacif Borge, empresario prófugo desde abril de 2019, al que la periodista Lydia Cacho denunció en «Los demonios del Edén» por formar parte de una red de trata, libro que le valió ser secuestrada y torturada por orden de los proxenetas que había nombrado.

Nacif primero realizó un juicio de amparo contra la orden de aprehensión al considerar que había violaciones procesales y que no había pruebas, pero ante el rechazo de un juez, se escapó de México. Algo similar hizo Martins: cuando sabía que lo buscaban, primero quiso salir del país, pero tras ser arrestado el 4 de octubre de 2019, denunció que los servidores públicos lo torturaron desde entonces.

De alguna forma, Nacif consiguió esconderse en algún pueblo del país donde nacieron sus padres: Líbano.

Los investigadores de la Policía Internacional (Interpol) confirmaron que entró a ese país, pero dijeron no saber mucho más.

Martins, por su parte, logró que el fiscal César Eduardo Cervantes Saavedra le creyera este año cuando denunció por torturas a los elementos que lo detuvieron en 2019.

El juez Jesús Alejandro Ávila Gutiérrez realizará el 13 de abril la audiencia de vinculación a proceso a los servidores públicos que arrestaron al espía argentino que supo adueñarse de la «noche vip» de Cancún para imputarles el «delito contra la administración de justicia».

Martins siempre supo que el 4 de octubre de 2019 fue solamente el día de su detención, pero no de su caída. Menos que menos de su extradición a la Argentina para sentarse en el banquillo de los acusados por explotar sexualmente a mujeres en prostíbulos. Eso depende del juez Ávila Gutiérrez.