Jorge «Chuky» Giménez: «Puedo decir dónde se encuentran los restos del desaparecido Hugo Díaz»

A Hugo Díaz lo mataron en la "cueva" de Diego Guastini

A Díaz lo mataron en la "cueva" de Guastini. Crédito: Facebook.

Aquel 26 de julio de 2016, pocos sabían quién era Diego Xavier Guastini y qué había pasado realmente en el caso antinarco «Leones Blancos». Había que estar metido en el submundo criminal, bien metido, para saber quiénes eran los dueños de la cocaína y los billetes de 500 euros. Y había que estar muy jugado para querer contarlo en la Justicia. Encripdata pudo saber que uno lo hizo. Tal vez por eso se hacía llamar «Chuky», como el muñeco maldito.

Jorge Eduardo Giménez, de él se trata, era un traficante que no solo traficaba drogas sino también información. Y esa información se la daba un policía del que decía no saber su nombre ni su dirección. Pero los datos eran buenos. Tan buenos que la jueza federal Sandra Arroyo Salgado y el fiscal Fernando Domínguez lo aceptaron como testigo de identidad reservada. Y hasta lo incluyeron en el Programa Nacional de Testigos e Imputados.

Por eso, un día, mientras aportaba datos para reconstruir el robo de la mitad de la cocaína del operativo de «Leones Blancos», Giménez sorprendió a los que le tomaban la declaración: «Según me informaron, Guastini estuvo involucrado en la desaparición del empresario de Lanús, Hugo Díaz, que me dijeron que fue asesinado por hinchas de Boca y por policías de la Bonaerense exonerados».

Y para que no quedaran dudas de que Díaz, el empresario desaparecido el 9 de marzo de 2015 en la «cueva» de Guastini, en verdad estaba muerto, «Chuky» agregó un dato escalofriante: «La fuente quedó en suministrarme la información del lugar geográfico donde se encuentran los restos de Díaz«.

«Chuky» Giménez no fue el único que declaró que a Díaz lo mataron en la cueva financiera de Guastini, pero fue el único que lo hizo mientras Guastini todavía vivía y reinaba en el microcentro porteño.

Giménez declaró el 26 de julio de 2016.

A Guastini lo mataron el 28 de octubre de 2019.

Desde entonces, tres personas de su entorno se animaron a aportar información a los detectives.

Uno de los testigos fue un hombre de seguridad de la «cueva» que con Guastini vivo declaró haber visto irse a Díaz, pero una vez muerto su jefe se animó a decir que a Díaz nunca lo escuchó despedirse. En otras palabras: que lo vio entrar a Florida 520, pero nunca salir de allí.

Por su parte, Luciano Viale, hijo del exespía Pedro Tomás «Lauchón» Viale y empleado de Guastini, reveló en una causa que nada tenía que ver con el caso que a Díaz lo descuartizaron en la «cueva» de su jefe y que los restos los sacaron en heladeras térmicas.

Una persona conocedora de los negocios ilegales de Guastini y las «cuevas financieras» le dio más detalles a Encripdata sobre lo que sucedió aquel 9 de marzo de 2015.

En un departamento de Florida 520 estuvieron Guastini, Eduardo Héctor Franco, más conocido como «Cable», Gerónimo Eduardo Gérez, alias «Coco», y, obviamente, Díaz. No hablaron mucho. Guastini se enojó con Díaz. Alguien lo estranguló. Alguien lo acuchilló. Solo ellos saben quién fue. Solo ellos saben si murió asfixiado o desangrado. En ese momento, Guastini pensó poner el cuerpo en el incinerador del sexto piso, pero luego recordó que no funcionaba desde la última vez. Entonces, ordenó cortarlo para sacarlo en pedazos lo más rápido posible.

Oficialmente, entonces, a Díaz lo convirtieron en un fantasma ese 9 de marzo de 2015. Su familia, tal vez enterada de lo que en verdad sucedió, solicitó la presunción de fallecimiento para poder realizar la sucesión. Los fiscales que han investigado la desaparición del empresario de Lanús, primero Estela Andrades y después Pablo Recchini, nunca allanaron la «cueva» de Guastini en Florida 520.

«Chuky», el primero en decir que a Díaz lo mataron en la «cueva» de Guastini, murió en 2020 tras una larga enfermedad.

La «cueva» donde sucedió todo ahora la maneja Daniel Fernando García Acuña, alias «Uruguayo».

La oficina que tenía Díaz en el microcentro porteño ahora la atiende uno de sus hijos.