Encripdata

El hilo invisible entre el crimen y el poder

Prófugo en Escocia, un exfuncionario menemista consiguió cerrar el caso en su contra por «Narcoarroz»

Prófugo desde Escocia, un exfuncionario menemista consiguió cerrar el caso en su contra por "Narcoarroz"

Heisinger consiguió cerrar el caso en su contra por "Narcoarroz". Crédito: Encripdata.

Con una orden de captura internacional sobre su espalda, Guillermo Adolfo Heisinger paseaba por Escocia e Italia sin esconderse. Este exfuncionario del Ministerio del Interior durante el menemismo, a cargo de repatriar los restos de Juan Manuel de Rosas, debía presentarse en Buenos Aires para que tres jueces mesuraran la pena por asociación ilícita, pero mientras se moría el verano europeo, él alegó problemas de salud. En sus redes sociales, en cambio, mostraba otro paisaje. A su defensa, como recurso de última hora, solo le quedaba pedir la extinción de la acción penal por prescripción, es decir, por el paso del tiempo. Increíblemente, el Tribunal Oral Federal 5 porteño le dio la razón: ayer lo sobreseyó.

Este abogado, exfuncionario, que se presentaba como una de las mentes detrás de la renovación del peronismo en los años noventa, formó parte de la organización narcocriminal de los hermanos colombianos Williams Triana Peña, alias «Willo», y Erman Triana Peña, alias «Mono». Y, por eso mismo, la Justicia lo había encontrado penalmente responsable. Solo faltaba que el tribunal fijara la pena.

Para los investigadores, los Triana Peña formaban parte del clan Úsuga, del Cártel del Norte del Valle. En el bajomundo, en cambio, los relacionaban con La Terraza, una de las bandas de Medellín que respondían a La Oficina de Envigado, como pudo saber Encripdata. En Rosario operaban asociados al Primeiro Comando da Capital (PPC) de Brasil.

Entre 2014 y 2015, esta célula de La Terraza perdió un kilo de cocaína escondido en varios envases tipo Ketchup en el aeropuerto de Ezeiza; 84 kilos incautados en un departamento de la calle Niceto Vega 5035, Palermo Hollywood; y, la movida más audaz, 12 kilos más, que le dieron el nombre a todo el caso: «Narcoarroz».

Para eso, los Triana Peña compraron 46 toneladas de arroz. La operación era realmente novedosa: realizar la exportación como parte de Hambre Cero, un programa de asistencia alimentaria de las Naciones Unidas (ONU).

A través de Euro Export SRL, los Triana Peña intentaron enmascarar al máximo el contrabando: consolidar en Aduana de Rosario, exportar por el puerto de Buenos Aires, incluir a Guinea-Bisáu, África, en los papeles para mantener la fachada del plan humanitario y «coronar» en Europa. Así, le pusieron cabeza a la vuelta pero sin salirse de la llamada ruta 10, nombre en clave por el Paralelo 10, que recordaba los años dorados de los cárteles.

Pero, alguien había hablado: la DEA de los Estados Unidos le avisó a la Policía Federal. El 17 de septiembre de 2015, irrumpieron en el depósito Binder, en Rosario, Santa Fe. Entre las 920 bolsas de arroz estaban los 12 kilos de cocaína, pero no en una bolsa, no, estaban, directamente, impregnados en los granos.

Al mismo tiempo, los investigadores entraron a un piso de la avenida Alvear, en la Ciudad de Buenos Aires. Esta vez, no tuvieron que tirar la puerta abajo: Heisinger, el exfuncionario, los recibió en bata. La sonrisa se le desdibujó camino a la alcaidía de Comodoro Py. Cuando ingresó a Ezeiza, la principal cárcel del país, ya era otro.

Su rol era clave: armar sociedades para los Triana Peña. Una, dos, 23. Entre 314 transacciones, movieron 197 millones de pesos y 4 millones de dólares. En total, 14 millones de dólares. Carlos Yorelmy Duarte Díaz y él debían responderles a ellos.

Los negocios eran uno más inquietante que otro: el juez federal Sergio Torres y el fiscal federal Federico Delgado recolectaron pruebas sobre posibles inversiones en Rosario Central y en El Porvenir, en un depósito fiscal de Berazategui y hasta en la construcción de un crematorio en Villa Gobernador Gálvez. En esos hornos se hubieran podido quemar, obviamente, cuerpos, ataúdes, pero también cargamentos incautados. Y también los paquetes de harina con los que reemplazan los «ladrillos» de cocaína.

El 8 de julio de 2020, en plena pandemia, los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal (TOF) 5 porteño repartieron penas para 13 personas: a Williams Triana Peña lo condenaron a 7 años de prisión por ser miembro de la asociación ilícita, pero no por los tres hechos de contrabando. Su hermano Erman no llegó al juicio: continuaba prófugos. Duarte Díaz, tampoco: un sicario lo ejecutó a metros de la fiscalía de Bogotá. A Heisinger, que ya había pasado 4 años y 3 meses preso, lo absolvieron.

Sin embargo, el 3 de junio de 2022, los jueces de la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal le ordenaron al tribunal condenar a «Willo» también por los tres hechos de narcotráfico y al exfuncionario menemista por ser miembro de la asociación ilícita. En la Argentina, ese delito es de carácter autónomo, es decir, punible por precisamente por formar parte más allá de los hechos cometidos por la misma.

Y, tras los recursos rechazados por la Corte, el 26 de junio de este año, Heisinger debía presentarse en los Tribunales Federales de Comodoro Py para que le mesuraran la pena.

En vez de eso, prefirió alegar problemas de salud. En sus redes sociales, seguía viajando por Escocia e Italia. Y con el último fallo del tribunal, ya nada le impide sumar millas a su itinerario.


Somos un medio especializado en el crimen organizado en la Argentina, sus relaciones subterráneas y sus conexiones internacionales. Hacemos periodismo de investigación sin recurrir a pauta oficial ni a publicidad privada. Somos Encripdata, el hilo invisible entre el crimen y el poder. Si te gustó esta historia, ayudanos a contar la próxima.

Invitame un café en cafecito.app

About Author