«Te vas a ir viva, pero vas a hablar»: encontraron un video de la sesión de tortura del triple crimen de Florencio Varela
El video de la sesión de tortura del triple crimen de Florencio Varela. Crédito: Encripdata.
-Yo nunca más los vi.
-¡Concha tu madre!
-Roger…
-¿Qué pasó ese día con Alex, concha tu madre? Quiero que me digas.
-¿Con Alex? Ay, yo no lo vi nunca más a él, no lo vi nunca más, te juro, Roger.
-Te lo voy a enseñar, mira, cállate, concha tu madre. ¿Dónde chucha está María?
-¿Eh?
-Pon tu mano acá.
-¿Dónde está María?
-¿María?
-María, concha tu madre.
-¿Qué María? Yo no lo vi nunca más, yo no lo vi nunca más.
-¡Te voy a volar el dedo, concha tu madre!
-¡No, por favor, por favor, no!
-Agárrala, causa, agárrala, agárrala. Vuélale el dedo ya. ¿Entonces vas a hablar o no?
-Agárrale la mano.
-Ya, espera, va a hablar. Para, para que va a hablar. Te vas a ir viva, concha tu madre, pero vas a hablar, ¿está bien o no?
A un año del triple crimen, el juez federal Jorge Rodríguez y la fiscal Mariela Labozzetta hallaron al menos un video de las torturas previas a los asesinatos de Brenda del Castillo, de 20 años, Morena Verdi, de 20, y Lara Gutiérrez, de 15, cometidos entre la noche del 19 y la madrugada del 20 de septiembre de 2025 en una casa de Villa Vatteone, Florencio Varela. Varios integrantes de la organización lo compartieron entre ellos a través de la aplicación Zangi.
Encripdata pudo reconstruir, con base a fuentes inobjetables, que este video dura 2 minutos y 39 segundos. El hombre que interroga a una de las víctimas se llama Pablo Daniel Macalopu Cafferata, le dicen «Roger» y es peruano. Ya está detenido. Y aunque promete perdonarle la vida a cambio de información sobre el robo de un cargamento de cocaína, otros integrantes de la organización ya habían comprado palas para cavar el pozo, en el patio, donde finalmente la Policía Bonaerense las encontró.
El video prueba la presencia de Macalopu Cafferata. Una fuente apuntó a él y a Edbar Ruiz Pérez como los jefes de la organización narcocriminal. Este medio ya había publicado información sobre Ruiz Pérez tan solo 22 días después del triple crimen.
También demuestra la participación de dos personas más hasta entonces no mencionadas y ubica en la casa a Tony Janzen Valverde Victoriano, alias «Pequeño J», quien colaboró en la planificación, la logística, el traslado, el aseguramiento del lugar de cautiverio, el control y sometimiento de las chicas.
Al principio, el expediente estuvo brevemente a cargo del fiscal Gastón Duplaá a partir de la denuncia por paradero y luego, una vez hallados los cuerpos enterrados, pasó a manos del titular de la UFI Homicidios de La Matanza, Adrián Arribas, y un equipo de fiscales.
El fiscal Arribas, cuando dictaminó las prisiones preventivas -similar al procesamiento en el fuero federal-, detalló dos etapas del iter criminis: el primero, sucedido entre el 6 y el 19 de septiembre, el robo de un cargamento de drogas por parte de «allegados o conocidos» de Brenda, Morena y Lara a la organización de «Pequeño J»; el segundo, el mismo 19 de septiembre, los secuestros, torturas y homicidios de las víctimas.
El caso, ahora en manos del juez Rodríguez y la fiscal Labozzetta, ambos del fuero federal por tratarse de un triple homicidio en el contexto de narcotráfico, ya tiene 17 imputados -la mayoría, procesados- y cinco prófugos, por los que el Ministerio de Seguridad Nacional ofreció recompensas de hasta 10 millones de pesos.
Un mes antes del triple crimen, «Pequeño J» contrató los servicios sexuales de Lara y una amiga. Varios imputados se refirieron al robo de un cargamento de cocaína -3, 30 o 400 kilos- como el móvil. El video abona esa hipótesis: «Chorra, concha tu madre, ¿qué pensaste, concha tu madre, que se iba a quedar esta huevada así? ¿Qué pensaste: ‘Los peruanos son giles’, concha de tu madre, pasó un mes, pasó más de un mes y mira donde te encuentro».
Si las chicas o al menos una de ellas aportaba información a otra organización, aún no lo pudieron determinar con certeza, pero otro crimen sacudió a los investigadores: la noche del 31 de marzo de este año, dos sicarios acabaron con Ruiz Pérez, uno de los jefes, en Villa Montes, Tarija, cerca de la frontera de Bolivia con Argentina.
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