«Mameluco» la dio por muerta, pero estaba vendiendo por su cuenta: así fue la caída de «la Tía» en Moreno
La dieron por muerta, pero estaba vendiendo por su cuenta: así cayó "la Tía". Crédito: Encripdata.
«Se murió en Salta». La mañana del 2 de septiembre, cuando los secretarios del Tribunal Oral Federal (TOF) 5 de San Martín leyeron los nombres de los imputados, los defensores oficiales y los abogados particulares pensaron que faltaba uno: Natalia Yanina Díaz, alias «la Tía». En realidad, ella no formaba parte del juicio contra el clan Villalba, llevaba tres años prófuga, por lo que ni siquiera había sido indagada, pero había tantos acusados en el banquillo, 33, que los letrados se confundieron. Y, en ese momento, corrió una versión: la mujer, de 40 años, había fallecido en el norte argentino.
Encripdata se enteró de ese rumor porque estuvo presente en la primera audiencia del debate por el carfentanilo. La segunda fue por Zoom. A partir de la tercera, los jueces del tribunal no autorización a este medio a continuar con la cobertura.
«La Tía» supo crecer dentro de la organización de Miguel Ángel Villalba, alias «Mameluco», quien alguna vez soñó con ser intendente de San Martín: estaba a cargo de la recaudación, de un punto de venta, y hasta tenía llegada a Iván Gabriel Villalba, «el Salvaje», el otro líder.
Natalia conocía los secretos de los Villalba: de hecho, el 24 de enero de 2022, preocupada, le avisó a su novio que tuviera cuidado con una droga nueva que el clan había lanzado al mercado en varios puntos de venta en la zona noroeste del conurbano bonaerense:
–Acá hay un ‘bondi’.
–¿Qué pasó?
–‘El Dylan’ y ‘el Boli’ trajeron una droga de Colombia, viste, como pasta base…
–Sí.
–Y preguntaron quién quería fumar, y dice ‘el Perro’, y fue a parar al hospital, re duro quedó, re acelerado…
–Ah, no…
–Y después el hermano de ‘Mocho’, ‘Mosqui’, tomó y también fue a parar al hospital.
–Decile que me convide un poco a mí.
–No, nene, sabés cómo te deja, re mal.
–Dale, amor.
–¿Sabés cómo se fueron al hospital los dos?
–Pero a mí me va a pegar re piola.
–¿Qué piola? La cagada que yo te voy a dar te va a quedar piola…
Una semana después, entre el 1 y el 2 de febrero de 2022, 24 personas murieron por haber consumido, precisamente, esa «droga fea»: cocaína mezclada con carfentanilo, en Puerta 8 y Villa 18, con cobertura de un sector de la Policía Bonaerense.
Desde aquella noche, Natalia se convirtió en un fantasma, desconfió hasta de su propia sombra, y así le perdieron sus pasos. Tal vez por eso creció el rumor de que había muerto en Salta, pero, en realidad, estaba mucho más cerca, en Las Catonas, un barrio de Moreno, donde seguía realizando actividades compatibles con el narcomenudeo.
El fiscal de Moreno, Leandro Ventricelli, ordenó arrestarla a ella y a cuatro personas más este 22 de enero. Una vez detenida, el fiscal le avisó a la jueza federal Alicia Vence para que también pudiera indagarla por formar parte de la organización que vendió la cocaína con carfentanilo la noche del desastre. A decir de las «escuchas» telefónicas y de la mala calidad de los envoltorios termosellados, «la Tía» se había alejado de los Villalba.
En paralelo, a principios de año, la Bonaerense realizó un operativo blindaje en San Martín. Aunque «Mameluco» llevaba ya catorce años preso, la Villa 18 continúa siendo su histórico centro de operaciones. Este 5 de enero, varios soldaditos recibieron a los tiros a tres efectivos de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI): mataron al oficial Santiago Oleksiuk. Tenía 27 años.
El fiscal de San Martín, Germán Martínez, el primero que investigó las muertes por el carfentanilo, firmó los pedidos de detención de los tres soldaditos, pero, esta vez, hizo algo más: ordenó derribar el búnker desde donde asesinaron al oficial de la UTOI. Esa construcción, no precaria, llamaba la atención. Uno de los investigadores, como le contó a Encripdata, por fin reconoció las paredes color fucsia: era uno de los lugares donde los Villalba escondieron lo que no habían llegado a vender de la «droga fea».
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