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El hilo invisible entre el crimen y el poder

«Narcoarroz»: ordenan la captura internacional de un exsecretario del Interior de Menem

"Narcoarroz": ordenan la captura internacional de un exsecretario del Interior de Menem

Ordenan la captura internacional de un exsecretario de Menem. Crédito: Encripdata.

-Hombre bello.
-Amor, decile a Vic que no vaya a escribir al Blackberry y que le diga al ‘Palomo’ y que le diga a la ‘Vieja’ porque el Blackberry lo tiene esta gente.
-Ay hijo de pucha, mi amor.
-Digale que no vaya a escribir nada.
-Bueno, gracias, mi amor.
-Chau.

Aquella tarde, los hermanos colombianos Williams Triana Peña, alias «Willo», y Erman Triana Peña, alias «Mono», jefes de una banda criminal, dividieron al grupo: a unos los retuvieron en Puerto Iguazú, Misiones, y a otros los hicieron cruzar a Paraguay. Separados, sin teléfonos, los interrogaron uno por uno. Acababan de perder 84 kilos de cocaína guardados en un departamento de la calle Niceto Vega 5035, Palermo Hollywood. Alguien los había denunciado de manera anónima.

Buscaban saber si el buchón estaba entre ellos.

Una respiración, una mirada errática bastaba.

Después de los careos en la triple frontera, en enero de 2015, los Triana Peña tomaron una decisión: suspender por unos días las operaciones de ese grupo en Argentina. Antes, el 29 de agosto de 2014, habían perdido casi un kilo de cocaína escondido en varios envases tipo Ketchup, que una mula llevaba en su valija, cuando intentó abordar un vuelo en el aeropuerto internacional de Ezeiza con destino a Bangkok, Tailandia.

Sancionados, la Oficina no les pagaba los sueldos. «Yo no tengo ni un maldito peso», «ni para yerba mate», se quejaban. Sin embargo, en paralelo, los Triana Peña compraron 46 toneladas de arroz. La operación era audaz: realizar la exportación como parte de Hambre Cero, un programa de asistencia alimentaria de las Naciones Unidas (ONU).

A través de Euro Export SRL, los Triana Peña intentaron enmascarar al máximo el contrabando: consolidar en Aduana de Rosario, exportar por el puerto de Buenos Aires, incluir a Guinea-Bisáu, África, en los papeles para mantener la fachada del plan humanitario y «coronar» en Europa. Así, le pusieron cabeza a la vuelta pero sin salirse de la llamada ruta 10, nombre en clave por el Paralelo 10, que recordaba los años dorados de los cárteles.

Pero, otra vez, alguien había hablado: la DEA de los Estados Unidos le avisó a la Policía Federal. El 17 de septiembre de 2015, irrumpieron en el depósito Binder, en Rosario, Santa Fe. Entre las 920 bolsas de arroz estaban los 12 kilos de cocaína, pero no en una bolsa, no, estaban, directamente, impregnados en los granos.

Al mismo tiempo, los investigadores entraron a un piso de la avenida Alvear, en la Ciudad de Buenos Aires. Esta vez, no tuvieron que tirar la puerta abajo: Guillermo Adolfo Heisinger, exfuncionario del Ministerio del Interior durante el menemismo, a cargo de repatriar los restos de Juan Manuel de Rosas, los recibió en bata. La sonrisa se le comenzó a desdibujar camino a la alcaidía de Comodoro Py. Cuando ingresó a Ezeiza, la principal cárcel del país, ya era otro.

Su rol era clave: armar sociedades para los Triana Peña. Una, dos, 23. Entre 314 transacciones, movieron 197 millones de pesos y 4 millones de dólares. En total, 14 millones de dólares. Carlos Yorelmy Duarte Díaz y él debían responderles a ellos. Aunque parezca mentira, este tramo del expediente, once años después, aún no llegó a juicio.

Los negocios eran uno más inquietante que otro: el juez federal Sergio Torres y el fiscal federal Federico Delgado recolectaron pruebas sobre posibles inversiones en Rosario Central y en El Porvenir, en un depósito fiscal de Berazategui y hasta en la construcción de un crematorio en Villa Gobernador Gálvez. En esos hornos se hubieran podido quemar, obviamente, cuerpos, ataúdes, pero también cargamentos incautados. Y también los paquetes de harina con los que reemplazan los «ladrillos» de cocaína.

El 8 de julio de 2020, en plena pandemia, los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal (TOF) 5 porteño repartieron penas para 13 personas: a Williams Triana Peña lo condenaron a 7 años de prisión por ser miembro de la asociación ilícita, pero no por los tres hechos de contrabando. Su hermano Erman y su socio Duarte Díaz no llegaron al juicio: continuaban prófugos. A Heisinger, que ya había pasado 4 años y 2 meses preso, lo absolvieron.

«Imaginate, me sacan de mi departamento de la avenida Alvear y me llevan a la alcaidía de Comodoro Py, lo más parecido a una mazmorra medieval, jamás me imaginé vivir esa pesadilla», recordó Heisinger en una entrevista con el periodista Nicolás Pizzi para Infobae. Después, Ezeiza. «En la cárcel todo es un toma y daca, comerse una banana tiene un precio, tomarse una coca tiene un precio, todo tiene un precio».

De su paso por la cárcel aprendió a conocerse aún más: «Si pude sobrevivir ahí cuatro años, afuera puedo hacer lo que quiero». Lo primero fue casarse con su novio colombiano a quien conoció en 2007 en medio de toda esta historia. De las charlas con el mismísimo Jorge Bergoglio, quien llamaba periódicamente a ciertos internos, nació su libro Francisco íntimo. Y de los viajes a Europa, un blog con recomendaciones para turistas. La vida, otra vez, en movimiento.

Sin embargo, el 3 de junio de 2022, los jueces de la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal le ordenaron al tribunal condenar a «Willo» también por los tres hechos de narcotráfico y al exfuncionario menemista por ser miembro de la asociación ilícita. En la Argentina, ese delito es de carácter autónomo, es decir, punible por precisamente por formar parte más allá de los hechos cometidos por la misma.

Y, tras los recursos rechazados por la Corte, el viernes 26 de junio de este año, Heisinger debía subir los quince escalones de los Tribunales Federales de Comodoro Py para luego bajar al infierno de Ezeiza. Tres jueces lo esperaban para mesurar la pena en su contra por asociación ilícita.

Para las autoridades, los Triana Peña formaban parte del clan Úsuga, del Cártel del Norte del Valle. En el bajomundo, en cambio, los relacionaban con La Terraza, una de las bandas de Medellín que respondían a La Oficina de Envigado, como pudo saber Encripdata. En Rosario operaban asociados al Primeiro Comando da Capital (PPC) de Brasil.

Como sea, el exfuncionario menemista no se presentó, no para regresar a la principal cárcel de Argentina, prefirió que lo declarasen en rebeldía, pero seguir usando, de vez en cuando, sus redes sociales.

En consecuencia, el tribunal recientemente ordenó su captura nacional e internacional.

A Duarte Díaz, uno de sus socios, un sicario lo ejecutó a metros de la fiscalía de Bogotá.


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