Efecto Lucas: el Gobierno creó un protocolo para la detección, recolección y comparación de rastros de olores
Efecto Lucas: el Gobierno creó un protocolo para la detección, recolección y comparación de rastros de olores. Crédito: Ministerio de Seguridad.
El gobierno de Javier Milei aprobó el primer Protocolo Unificado de Actuación para la Recolección y Comparación de Rastros Odoríficos. Esta fue una de las últimas medidas impulsadas por Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad Nacional antes de jurar como senadora nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Alejandra Monteoliva asumió en su lugar para continuar con la misma línea.
La odorología forense es una herramienta científica especializada para la identificación humana a través de la detección y comparación de compuestos orgánicos volátiles presentes en objetos, estructuras, personas o cadáveres mediante el empleo de perros adiestrados y guías cinotécnicos capacitados.
En los últimos años, los administradores de justicia utilizaron cada vez más esta técnica para poder resolver expedientes, pero hasta ahora no existía un protocolo unificado que regulara los procedimientos relacionados con la recolección, preservación, análisis y comparación de huellas odoríferas en el marco de investigaciones judiciales.
Por caso, el fiscal Leonel Gómez Barbella, que investigó el crimen de Lucas González a manos de la Policía de la Ciudad el 17 de noviembre de 2021 en el barrio de Barracas, la aplicó para determinar cuál de los uniformados plantó un arma de juguete para luego poder sostener la hipótesis del peligro inminente como coartada para abrir fuego.
Según la odorológica forense, los perros entrenados reconocieron tres huellas de olor humano en la pistola de utilería: una de esas era del principal Héctor Claudio Cuevas, según el informe completo al que accedió Encripdata. Las otras dos correspondían a las oficiales Micaela Soledad Fariña y Lorena Paola Miño, las dos mujeres policías que declararon que ellas solo arrestaron a los amigos de Lucas. Sin embargo, el juez Martín del Viso puso reparos al cuestionar la validez científica de ese tipo de pericias.
Así, la implementación de este protocolo unificado permitirá fortalecer la producción de prueba pericial odorológica en cuanto a su confiabilidad y trazabilidad, es decir, será válida para los expedientes judiciales.
El Ministerio de Seguridad Nacional creará un Banco de Olor. Por la subsistencia de posibles huellas odoríficas en condiciones apropiadas, los resultados de los levantamientos directos (conservación del objeto) podrán guardarse durante tres años mientras que los de levantamientos indirectos (transferencia a un soporte) o instrumentales, durante dos años.
Al momento del peritaje, los especialistas compararán las muestras del olor dubitado (la huella originada en la investigación) con el olor indubitado (de la víctima o del imputado) y con los olores de los testigos (personas ajenas al caso usadas como muestras de control de la técnica).
Al final, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 25 porteño condenó a prisión perpetua al inspector Gabriel Alejandro Isassi, el oficial mayor Juan José López y el oficial Fabián Andrés Nieva por asesinar a Lucas y por intentar matar a los amigos, Julián Salas, Joaquín Zúniga y Niven Huanca, todos de 17 años al momento de los hechos.
El tribunal sentenció a otros uniformados por encubrimiento, entre ellos, al oficial Cuevas, a 4 años de prisión, pero no tuvo en cuenta la pericia odorológica sino, al contrario, su declaración: afirmó haber visto cómo otros policías plantaron el arma de juguete en la Wolkswagen Suran en la que viajaba los cuatro amigos luego de una prueba de fútbol en el Club Atlético Barracas Central.
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