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El hilo invisible entre el crimen y el poder

Murió Sandra, la primera mujer de «Mameluco» Villalba y madre de cuatro de sus hijos

Murió Sandra, la primera mujer de "Mameluco" Villalba y madre de cuatro de sus hijos

Murió Sandra, la primera mujer de "Mameluco" y madre de cuatro hijos. Crédito: Encripdata.

María Sandra González se cayó en su casa, se golpeó la cabeza y perdió la conciencia. De inmediato, sus familiares la trasladaron lo más rápido que pudieron al hospital más cercano. Los médicos la ingresaron a la unidad de terapia intermedia y luego la pasaron a la de cuidados intensivos. Sin embargo, después de cuatro días, no resistió más: una neumonía intrahospitalaria le provocó sepsis y, al final, un paro cardíaco. Falleció este 4 de noviembre a las 9:40 horas de la mañana, como pudo confirmar Encripdata. Tenía 54 años. Las autoridades demoraron tres días en entregar el cuerpo.

A Miguel Ángel Villalba, el famoso «Mameluco», lo vio convertirse en el «rey de la cocaína» en los años noventa, lo acompañó en su aventura por San Martín, partido del que deseaba ser intendente aunque, en realidad, ya gobernaba desde la Villa 18, y, sobre todo, lo vio perder una, dos, tres veces. Y allí siempre estuvo ella. A su lado. En las buenas y en las malas.

Sandra y Miguel tuvieron cuatro hijos: Iván Gabriel, de 38 años, Alan Marcial, de 32, Mauro Ryan, de 28, y un adolescente de 15 años –Encripdata preserva su identidad por tratarse de un menor de edad-. Por otro lado, «Mameluco» tuvo a Luca Nahuel Baigorria y un hijo del corazón, Leandro Nahuel González. Además, Luca tiene un medio hermano, Alan.

La primera vez que «Mameluco» perdió, Sandra, con sus hijos, se mudó a una casa en la localidad de Carlos Spegazzini para estar más cerca de la cárcel de Ezeiza. Ella, además, nunca tuvo problemas en visitarlo y llevarle comida casera.

Alguna vez, un juez se animó a investigar a la esposa y madre de los hijos de Villaba por recibir transferencias en dólares desde Estados Unidos, España y Países Bajos, pero, finalmente, por la prescripción de la acción penal, es decir, por el simple paso del tiempo, un tribunal la sobreseyó el año pasado.

Actualmente, Miguel cumple una pena unificada de 27 años de prisión por narcotráfico y lavado de activos. Iván, también 27, pero por el homicidio de Jesús Porres, a quien asesinó el 30 de enero de 2018 mientras prestaba servicios como chofer de un patrullero de Protección Ciudadana, que lo buscaba por el crimen de Mariano Valdez, de 17.

«Mameluco» y «Salvaje» se enteraron del accidente doméstico que sufrió Sandra el viernes 31 de octubre durante el juicio contra ellos y su organización narcocriminal por la venta de la cocaína con carfentanilo que les provocó la muerte a 24 consumidores entre la noche del 1° y la madrugada del 2 de febrero de 2022 en la Villa 18, de San Martín, y en Puerta 8, de Tres de Febrero.

Tras la muerte de Sandra, Miguel e Iván solicitaron autorización para estar presentes en el velorio o en el entierro, conforme los artículos 503 del Código Procesal Penal y el 23 de la Ley 12.256 de Ejecución Penal Bonaerense, que permiten un egreso transitorio por el fallecimiento o enfermedad grave incurable en período terminal de un familiar consanguíneo de hasta segundo grado, por afinidad matrimonial o por relación de hecho.

De puño y letra, Villalba escribió una carta para fundamentar los motivos: «A cuatro día del fallecimiento no he podido tener contacto con mi hijo Iván (…) pedí poder darle un abrazo como tampoco tuve la oportunidad de hablar con nadie de mi familia (…) solo estoy pidiendo un poquito de trato humano, le pido que tenga un poquito de consideración y permita que sea alojado junto a mi hijo para que juntos afrontemos este enorme dolor».

Sin embargo, el juez federal Walter Venditti y el juez provincial Andrés Gabriel Gómez, a instancias del Servicio Penitenciario Federal, no se los permitieron porque el SPF consideró que «Mameluco» y «Salvaje» presentaban «elevados riesgos de fuga y riesgo comunitario, es decir, las posibilidades fácticas que tienen de fugarse por sus propios medios o con ayuda de terceros»; porque «tanto la cochería como el cementerio se encuentran enplazados en áreas de significativa influencia del grupo delictivo»; y porque «esta coordinación se ve imposibilitada de garantizar el cumplimiento del traslado».

Los magistrados tampoco autorizaron a que padre e hijo pudieran darse un abrazo.

En estos días, solo pudieron comunicarse entre ellos y con familiares por Zoom.


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