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Un paso adelante

Diego Guastini: el crimen de un narco arrepentido

Diego Guastini: el crimen de un narco arrepentido

La escena del crimen de Diego Guastini. Crédito: Ministerio de Seguridad.

El 31 de enero de 2014, el español David Ávila Ramos intentó contrabandear U$S254.000 y €754.630 por el principal aeropuerto de la Argentina. Ese día debía entregarles las divisas al argentino Diego Xavier Guastini. Ahora, el narcotraficante y el financista están muertos. Según pudo reconstruir Encripdata, los dos fueron asesinados con el mismo sello: los sicarios, a un lado y otro del océano Atlántico, se acercaron a sus Audi, los acribillaron a través de los vidrios y escaparon antes de que ellos pudieran defenderse.

Al verdugo de Guastini dicen tenerlo identificado. El fiscal de Quilmes Martín Conde ya reconstruyó la escena del crimen del lunes 28 de octubre: ese sicario en moto esperó media hora en la calle General Paz hasta que vio pasar a su presa en su Audi -que no estaba a su nombre-. Otro vehículo frenó antes de llegar a la esquina para impedirle el paso. El asesino le encajó tres balazos contra el vidrio antes de que el financista pudiera agarrar su Glock.

Guastini sabía que lo podían matar. Ese miedo, con el crimen de su socio, involucrado en el narcotráfico en la Costa del Sol española, se transformó en certeza.

Por eso, como «arrepentido» en tres expedientes, pidió que la custodia del Programa de Protección de Testigos e Imputados no fuera para él sino para su familia. En su oficina le encontraron una «lapicera espía». Tenía un dispositivo de memoria con cable USB. Allí podría haber pistas.

A su socio, Ávila Ramos, lo sorprendieron la mañana del sábado 12 de mayo de 2018 cuando salía de la comunión de su hijo en la Iglesia de la Virgen del Rocío de San Pedro de Alcántara, cerca de Marbella, sur de España. Alias «Maradona», como le decían irónicamente por su torpeza para el fútbol, recibió tres disparos en la cabeza, uno en el pecho y otro en el hombro, como publicó El Mundo.

En la maniobra de contrabando de divisas participó otro español, de 28 años. Aquel día del verano de 2014, procedentes de Madrid, Ávila Ramos y este joven quisieron entrar a Buenos Aires con los dólares y euros en las valijas.

Guastini, como «arrepentido» en causas narco, pidió que la custodia de Prefectura no fuera para él sino para su familia.

Los agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) de Ezeiza les retuvieron el dinero, pero los dejaron salir de la terminal. La investigación continuó: el fiscal Emilio Guerberoff descubrió que el financista argentino era cómplice de los malagueños.

Ni Guastini ni el más joven de los españoles dijeron nada en la Justicia de Buenos Aires sobre el crimen de Ávila Ramos en San Pedro de Alcántara. Por eso, cuando el Tribunal Oral en lo Penal Económico (TOPE) 1 dictó sentencia, incluyó al narco asesinado. Los jueces sobreseyeron a los dos malagueños porque el delito, tras casi cinco años de investigación, prescribió.

Este año, gracias a un juicio abreviado, Guastini y otras nueve personas fueron condenadas a tres años de prisión en suspenso por intentar contrabandear U$S1.443.030 y €1.524.715 euros en diversos viajes entre la Argentina, México y España entre 2012 y 2014. Para acceder a ese formato de sentencia, todos los implicados debieron reconocer sus delitos.

El TOPE 1 porteño, a cambio de aprobar el juicio abreviado, les impuso a los involucrados cuatro condiciones: fijar residencia y presentarse ante el tribunal en caso de requerirse su presencia; abstenerse de usar estupefacientes o de abusar de bebidas alcohólicas; informar al tribunal cualquier cambio de domicilio que efectuare; y no cometer otros delitos.

Guastini no habría cumplido con la cuarta condición. Según le confió una alta fuente judicial a Encripdata, el financista «seguía con sus negocios» en la cueva de Florida 520.

Tras el crimen, los investigadores encontraron en esa oficina un sello como apoderado de Paraíso Construcciones SA. Esa empresa era de un socio suyo, el financista Hugo Díaz, del que no se sabe nada desde el 9 de marzo de 2015.

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