Se arrepintió el contador de la mafia: trabajaba para el exjuez Bailaque y para el narco al que debía investigar
Bailaque compartía contador con el narco al que debía investigar. Crédito: Encripdata.
Después de dos años de rumiación, el contador Gabriel Mizzau entendió que la mejor manera para dejar de darle vueltas a sus problemas era declarar como «arrepentido». Si bien el detalle de la información brindada se mantuvo en reserva, con el solo hecho de firmar el acuerdo de colaboración, con pena incluida, ratificó el dato clave de esta historia: que él era el hombre que le llevaba los números tanto al por entonces juez federal Marcelo Bailaque como al narcotraficante Esteban Lindor Alvarado, al que el magistrado debía investigar desde Rosario.
Fue el periodista Germán de los Santos quien reveló, el 11 de junio de 2024 en Iceberg, que el juez y el narco compartían contador y que hasta llevó a trabajar a su hijo a ese juzgado.
Eso confirma tres cosas más: que los medios alternativos le dan vida al periodismo, que la sociedad debe elegir con qué periodistas informarse y ya no simplemente dejar que el televisor o la radio llene el vacío y que, en la medida de sus posibilidades, tiene que colaborar con esos proyectos periodísticos.
El fiscal Diego Iglesias, de la Procunar, la fiscalía antidrogas, informó del acuerdo de colaboración con Mizzau durante la audiencia ante la Cámara Federal de Rosario, la última oportunidad del exjuez Bailaque para evitar que el expediente fuera elevado a juicio oral.
Todo comenzó el 9 de abril de 2013 cuando un policía retirado pidió declarar con reserva de identidad. Después explicó por qué: «Vengo a denunciar a una banda que vende drogas con la Policía». Se refería a Luis Medina y a Alvarado. Hasta ese momento, Alvarado parecía ser un preso más cumpliendo una pena de 6 años y 6 meses de prisión por haber «cortado» autos alguna vez entre Buenos Aires y Rosario.
Como sea, el fiscal le dio impulso a la denuncia del policía retirado. Medina quedó fuera de juego rápido. Alvarado, en tanto, algo hacía desde la cárcel. La clave para saber qué, entonces, era investigar a su círculo íntimo. Sin embargo, el 15 de mayo de 2014, el juez Bailaque rechazó por primera vez el pedido para intervenir la línea telefónica terminada en 0211 utlizada por Rosa Capuano, esposa de Alvarado.
Entre el 15 de mayo de 2014 y el 14 de octubre de 2015, el magistrado rechazó, demoró o ni siquiera contestó los pedidos para escuchar las conversaciones de la esposa, del hermano y del testaferro de Alvarado, de la expareja de Medina y de las líneas telefónicas de la empresa del clan, Logística Santino SRL, según la acusación fiscal a la que tuvo acceso Encripdata.
El fiscal, de alguna manera, siguió adelante, tanto que le solicitó la prohibición general de bienes y el embargo preventivo de activos de los miembros de la organización, pero el magistrado, como respuesta, ordenó realizar medidas previas.
El juez Bailaque y su negativa para avanzar hicieron posible que Alvarado recuperara la libertad ni bien cumplió los dos tercios de su primera condena. No fue por mucho tiempo: la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) de Santa Fe lo arrestó la tarde del 2 de febrero de 2019 en Embalse Río Tercero, Córdoba. Ya no lo buscaban por «cortar» autos sino por mandar a matar al prestamista Lucio Maldonado.
El crimen de Maldonado y la incautación de 493 kilos de marihuana en Río Negro no solo complicaron a Alvarado, que de ahí en adelante amenazaría a judiciales para evitar condenas, sino al propio Bailaque. Ya no era el único que tenía en sus manos expedientes del narco. Ya no gozaba más del monopolio de la fuerza judicial.
Entonces, sí, seis años después de la denuncia, lo procesó en 2019 por una operación de narcotráfico y en 2022 por operaciones de lavado de activos provenientes del narcotráfico. Al final, los tribunales condenarían a aquel y otros miembros de la organización por esos y otros delitos.
Pero lo hecho, hecho estaba y escrito. El juez Bailaque, finalmente, presentó la renuncia el 11 de junio de 2025 para evitar el Consejo de la Magistratura y asegurarse la jubilación. El presidente Javier Milei le hizo el favor el 30/6.
Pero el juicio, de realizarse, será otro cantar.
Y ya tiene tres «arrepentidos» en su contra.
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