Decomisan 12 oficinas más de Guastini y el depto que tenía en el Hotel Faena
Guastini llegó a ser socio de la temida Oficina de Envigado. Crédito: Encripdata.
Aunque ya pasaron cinco años del crimen de Diego Xavier Guastini, un capo del narcolavado, las autoridades aún continúan descubriendo sus bienes: la jueza Sabrina Namer, del Tribunal Oral en lo Penal Económico (TOPE) 1 porteño, ordenó decomisar 13 inmuebles de este «arrepentido» del narcotráfico internacional, según el fallo al que accedió Encripdata, al que alguien muy poderoso ordenó callarlo para siempre la mañana del 28 de octubre de 2019 en Quilmes porque estaban contando cómo había hecho para construir su imperio con la complicidad de financistas, barras y narcotraficantes, pero también de policías, espías y fiscales.
Se trata de 10 unidades funcionales del edificio de la calle Florida 520, una vieja financiera que convirtió en la primera oficina privada de la Argentina al servicio del crimen organizado. Dos años atrás, el mismo tribunal ya había ordenado recuperar 9 unidades funcionales.
La Oficina de Florida ofrecía varios servicios: el contrabando de divisas entre América y Europa, con el que se ganó su mejor apodo, «Dolarín»; el armado de sociedades para lavar activos y la operatoria para cargamentos de cocaína, aunque decía que «solo tocaba plata».
Durante una década, desde esa cueva como base de operaciones, Guastini llegó a trabajar con clanes como los Loza, los Atachahua Espinoza y otros, en el mercado local, y con La Oficina de Envigado, el brazo armado de Pablo Escobar y su Cártel de Medellín en los años ochenta, y el clan Nirta, de las familias más importantes de la Ndrangheta.
Desde allí, además, Guastini mismo hizo llegar a la velocidad de la luz el dato para hacer en diciembre de 2013 la operación «Leones Blancos», el robo de media tonelada de cocaína, que hizo caer al exfiscal Claudio Scapolan. Ese era su cuarto servicio prestado: la venta de información a la Secretaría de Inteligencia y a la Policía Bonaerense.
La magistrada también ordenó decomisar dos unidades funcionales de la calle Lavalle 658, a nombre de una mujer, y un departamento que disfrutaba en el Hotel Faena, en la avenida Juana Manso 1490, Puerto Madero, que compró a través de una financiera.
Y, por último, la unidad funcional 9, piso 4, de la calle San Martín 543, de Hugo Díaz, el financista desaparecido el 9 de marzo de 2015. Si bien los investigadores lo buscaron por todos lados y, recientemente, un juzgado en lo civil y comercial lo declaró ausente con presunción de fallecimiento, Encripdata pudo reconstruir que lo mataron ese día en La Oficina de Florida.
En consecuencia, la jueza Namer le ordenó a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) que tome las medidas necesarias para subastarlas y dispuso la apertura de una cuenta bancaria en favor del tribunal para que deposite allí el producido de los remates judiciales.
Por las manos de Guastini pasaron, para sí y para terceros, 30 millones de dólares. Solo por contar los activos de lo que existen registros en los expedientes. Pero, según sus propias palabras como «arrepentido», La Oficina de Florida movía «entre 5 y 6 millones de euros cada 90 días».
En total, entre los dos procesos de decomisos, el Estado ya recuperó 27 propiedades de La Oficina de Florida, la organización narcocriminal liderada por Guastini, además de los 1.524.715 de euros y 1.443.030 de dólares que los «valijeros» perdieron solo entre diciembre de 2012 y mayo de 2014 en diversos aeropuertos.
Son muchos bienes recuperados.
Pero aún no son todos.
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