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Un paso adelante

Por desviar 9 toneladas de efedrina para un cártel mexicano, condenaron al «Fantasma» Romero a 8 años de prisión

Maxi Romero, el "Fantasma" detrás de Pérez Corradi, condenado a 8 años de prisión

Maxi Romero, el "Fantasma" detrás de Pérez Corradi, condenado. Crédito: Encripdata.

A los 26 años, Maximiliano Darío Romero se hizo millonario: fue uno de los primeros argentinos, en el 2005, en comprar barato los cuñetes de efedrina a los laboratorios y venderlos caros y en dólares a narcos mexicanos. El riesgo era mínimo porque no la importaba ni la exportaba de contrabando. Era intermediario. Ni siquiera cuando explotó la quinta de Ingeniero Maschwitz, el 17 de julio de 2008, o cuando se produjo el triple crimen de General Rodríguez, el 13 de agosto de ese año, fue mencionado. Era un fantasma. Para ese momento, se dedicaba a administrar las propiedades que había hecho volando bajo en la «ruta de la efedrina» y a incursionar en el mundo de las fiestas electrónicas como DJ MAXX. Y siguió así hasta que Ibar Esteban Pérez Corradi cayó el 19 de junio de 2016 en la triple frontera. Ese fue su segundo peor día: sabía que para salvarse, el hasta entonces prófugo más buscado del país, acusado de ser el autor ideológico del triple crimen, hablaría. Y así fue.

Por eso, su peor día acaba de llegar: Encripdata pudo saber que Nicolás Toselli, Sabrina Namer y Fernando Canero, jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal 8 porteño, lo sentenciaron este martes a 8 años de prisión por haber desviado 9.050 kilos de efedrina hacia una célula de un cártel mexicano instalada en el barrio del Abasto y por haber lavado activos provenientes de esas operaciones.

Como pudo demostrar el fiscal Marcelo Colombo, «Fantasma» Romero le compró 4.250 kilos a Víctor Wendling Duarte y se los vendió a Arturo Alonso Cota Comeli, alias «Alexis», el contacto con la cártel mexicano, y luego les entregó otros 4800 kilos a la misma célula pero ya con Pérez Corradi como intermediario.

Acusado de ser el autor ideológico de los crímenes de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, Pérez Corradi declaró como «arrepentido» en once extensas jornadas durante 2016. A partir de los datos que aportó, la jueza federal María Servini pudo atrapar, justamente, a Romero, identificar a la célula de los mexicanos García Mena y Juárez Lima para la que los dos trabajaron y arrestar a la «conexión local» de la banda de los mexicanos Espinoza Ortíz. Todos, tal vez sin saberlo, respondían a un jefe: alias «18».

La estrategia le sirvió a Pérez Corradi: si bien tres tribunales lo condenaron por tráfico de efedrina y lavado de dinero, la jueza Servini le dictó en abril de 2021 la falta de mérito por el triple crimen. Llamativamente, luego de reclamarlo por trece años por contrabando de pastillas de oxicodona, Estados Unidos retiró el pedido de extradición de Pérez Corradi. En consecuencia, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, que tenía ese proceso a su cargo, lo liberó en agosto del año pasado. Desde unos años a esta parte, Estados Unidos sufre una epidemia de sobredosis que le cuesta la vida a miles de adictos a opioides. Uno de los más consumidos: la oxicodona.

El año pasado, los dueños de Purdue Pharma, fabricante de la OxyContin, como la que traficaba Pérez Corradi, llegaron a un acuerdo con la Justicia de los Estados Unidos por el que se comprometió a pagar 4.500 millones de dólares a los 3 mil querellantes para cerrar la causa para siempre.

Y borrón y cuenta nueva.

Cosas del american legal system.

Como reveló Encripdata, por orden de la jueza Servini, la Interpol arrestó en octubre del 2020 a José Antonio García Mena, José Gilberto Juárez Lima, Denisse Nayely Juárez Lima y Alejandro Elvira Lugos, los compradores de la efedrina de Romero y Pérez Corradi. México ya aprobó su extradición a la Argentina. La Policía Internacional aún busca a otros tres miembros de esa banda: dos de los tres jefes de la célula y un familiar de ellos.

En el 2005, cuando empezó a traficar efedrina, Romero dejó de trabajar como repositor en un supermercado. En el 2010 ya era dueño del Solar de los Reyes en Colón, Entre Ríos, un complejo de doce cabañas con yacuzzi, gimnasio, SUM, quincho, parrilla y dos piletas; dos lotes en el barrio privado Haras del Pilar; tres autos; y hasta la mitad del edificio de cinco pisos de once unidades de la calle Valentín Virasoro 718. Cada unidad valía 80 mil dólares.

Pero Romero no actuó solo: los magistrados también condenaron a Daniel Ricardo López a 3 años de prisión en suspenso por haber sido «partícipe secundario» del desvío de efedrina hacia el cártel mexicano y a Hernán Pablo Lozano a la misma pena pero por lavar activos provenientes de esas operaciones de narcotráfico. En cambio, a Juan Facundo Sosa, para el que el fiscal había solicitado 2 años y 6 meses de prisión de ejecución en suspenso por lavado de activos, los jueces lo absolvieron.

Los magistrados ordenaron, además, un importante decomiso de bienes, como aquel complejo de cabañas en Colón, pero una sola unidad del edificio porteño porque «Fantasma» llegó a venderles varias propiedades a compradores de buena fe. Eso sí: el condenado deberá pagar una multa de dos veces el valor de las operaciones de lavado, pero el monto recién será determinado en un incidente.

Como lo arrestaron el 7 de junio de 2017, Romero cumplirá próximamente cinco años preso en la cárcel de Ezeiza. A fin de año podrá solicitar la libertad condicional.

Ya con 43 años, solo él sabe si, llegado ese momento, deberá empezar de cero o le quedó algo guardado.