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Un paso adelante

Cachito 287961: el Gobierno rifó la mansión del «Señor de los Cielos» en CDMX y otros 21 bienes del crimen organizado

Rifaron la mansión del "Señor de los Cielos" en CDMX

Rifaron la mansión del "Señor de los Cielos" en CDMX. Crédito: Indep.

Subasta no, rifa así. Después de un año, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador finalmente se desprendió de la última mansión de Amado Carrillo Fuentes en Ciudad de México. Se trata de la residencia ubicada en la calle Cráter 525, colonia Jardines del Pedregal, adquirida hace 26 años por el «Señor de los Cielos», que no la pudo disfrutar mucho porque murió poco después, el 4 de julio de 1997, en el Hospital Santa Mónica mientras los médicos le realizaban una cirugía plástica para que pasara desapercibido frente a las autoridades mexicanas y estadounidenses, que lo buscaban por traficar toneladas de drogas. A instancias del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), la Lotería Nacional sorteó la propiedad del extinto líder del Cártel de Juárez y otros 21 bienes decomisados al crimen organizado.

El ganador fue el comprador del cachito 287961.

La casona ahora vale 77 millones de pesos mexicanos.

Donde pudo pasar desapercibido, según pudo reconstruir Encripdata, fue en la Argentina, donde invirtió 21 millones de dólares para asentarse con su familia tras sobrevivir a un atentado orquestado por los hermanos Arellano Félix. El campo que el capo mexicano compró en territorio argentino, conocido como «El Arbolito», tiene 2500 hectáreas. En los ’90, pagó alrededor de 2 millones de dólares. El Gobierno lo tasó en 180 millones de pesos al 2020.

Las transferencias para realizar las inversiones fueron realizadas a partir del 9 de julio de 1997, es decir cinco días después de su muerte, cuando un argentino recibió un primer giro de 5 millones de dólares. La investigación en Buenos Aires comenzó en 1999 cuando el representante del gobierno de México, Jorge Luis Olivarez Novales, denunció que el Cártel de Juárez lavaba en ese país las ganancias de la venta de cocaína en Chicago, Estados Unidos.

La denuncia fue tan estruendosa que el Congreso creó en 2000 la Comisión especial investigadora sobre hechos ilícitos vinculados con el lavado de dinero, en la que se destacaron varios legisladores como Cristina Kirchner, que sería primera dama, presidenta y, desde 2019, vicepresidenta, y Elisa Carrió, socia política del expresidente Mauricio Macri.

Ante la comisión, el jefe de Interpol México, Juan Miguel Ponce Edmonson, explicó que hombres del cártel de Juárez en Buenos Aires acordaron con Aldo Ducler, titular de Mercado Abierto SA, «transferir grandes cantidades de dinero», con las que Nicolás Antonio di Tullio y Ángel Salvia «constituyeron sociedades y compraron propiedades rurales de gran extensión».

Un tribunal de la Ciudad de Buenos Aires finalmente condenó el 29 de agosto de 2016 a siete ciudadanos argentinos por lavado para el cártel mexicano.

No fue la única propiedad del «Señor de los Cielos» en la Argentina. Por el departamento de la avenida Alvear 1845, ubicado ubicado en una de las zonas más caras de la capital de ese país, pusieron 398 mil dólares en 1997.

Eduardo González Quirarte, alias «El Flaco», un operador del cártel, pensó el lugar como una “casa segura” para él tras la muerte de Carrillo Fuentes, pero un italiano, al que le pagaban por cuidarla, quiso arrebatársela.

El narco tuvo que llamar a los policías para poder echarlo.

Creer o reventar, así fue.

En México, el Indep también sorteó una casa que sirvió de fuga a Joaquín «Chapo» Guzmán y un palco en el estadio Azteca, que será una de las sedes del Mundial 2026 a organizar entre Canadá, Estados Unidos y México.

Casi al mismo tiempo, un tribunal sentenció a 28 años de prisión al último gran jefe del Cártel de Juárez, Vicente Carrillo Fuentes, alias «Viceroy», hermano de Amado.

La Línea y Los Aztecas, herederos del cártel, ni siquiera pueden imponerse en la frontera que alguna vez Carrillo Fuentes creyó poder arrebatársela a los «gringos».

Si el «Señor de los Cielos» volviera por un instante a la Tierra, solo encontraría las cenizas del imperio que supo tener.