La historia del nadador que fue testaferro de Salvatore en una cuenta offshore

La historia del nadador que fue testaferro de Salvatore en una cuenta offshore

La historia del nadador que fue testaferro de Salvatore en una cuenta offshore. Crédito: Encripdata.

El fiscal federal Federico Carniel, que llevó adelante el juicio contra Carlos Salvatore, ahora le solicitó a la Isla de Man, por intermedio del tribunal, el decomiso definitivo de una cuenta millonaria que el narco más importante del país le cedió a su amigo nadador, Sergio Salomone, su testaferro.

«Solicitamos se ordene el decomiso definitivo de los fondos existentes en la cuenta MCB 000XXXXXX registrada en Old Mutual International (antes Royal Skandia), ubicada en la Isla de Man –dependencia de la Corona Británica- por ser el producto de los delitos por los que se dictó sentencia de condena», pidió el fiscal, según el dictamen al que tuvo acceso Encripdata, que también lleva las firmas de los cotitulares de la fiscalía antilavado, Mario Villar y María Laura Roteta, y la directora general de Recuperación de Activos, Daniela Sodini, de la Procuración General de la Nación.

Salvatore fue investigado en los casos «Carbón Blanco», «Pera Blanca» y «Operativo Trabajo» por contrabandear -o intentar- 4.806 kilos de cocaína entre 2005 y 2012 hacia Europa.

Salomone, por su parte, cruzó las aguas frías del lago Nahuel Huapi, nadó en aguas abiertas de Italia y terminó segundo en un mundial realizado con sensación térmica de diez grados bajo cero en superficie nevada en Rusia, pero también se sumergió en aguas calientes, las del dinero narco, de la mano del traficante más grande de la Argentina.

A finales de 2012, Salvatore fue llevado a la cárcel de Ezeiza aunque varias veces se las ingenió para transitar el proceso en prisión domiciliaria. El tribunal lo condenó en 2015 a 21 años de prisión por narcotráfico.

A principios de 2018 su salud empeoró tanto que fue internado en el Hospital Argerich. El 22 de febrero se admitieron pruebas en la causa por lavado de activos provenientes del narcotrafico. Ante la inminencia del juicio, Salvatore le cedió el 8 de marzo de 2018 a Salomone la cuenta que tenía en la Isla de Man: 908.642 dólares. Salomone, en tanto, registró cinco días después a su esposa y sus hijos como beneficiarios. El 28 de marzo empezó el juicio, pero el narcotraficante murió el 9 de mayo de 2018 y el testaferro se quedó para siempre con esa cuenta millonaria.

O eso pensaba.

Ni Salomone ni su pareja, Analía Viviana Tejero, «tenían, a ese momento, actividad económica declarada ante la AFIP ni declaraban ante la Anses el desarrollo de alguna actividad lícita», advirtieron los fiscales.

En consecuencia, el tribunal que llevaba adelante el juicio contra la familia de Salvatore por lavado de activos dispuso, aunque Salomone no formara parte del proceso, el embargo preventivo del saldo del producto financiero que había sido del narcotraficante y la viuda Silvana Susana Vallés.

Rápidamente, el 8 de febrero de 2019, las autoridades de la Isla de Man, paraíso offshore ubicado entre Inglaterra e Irlanda, lo inmovilizaron.

Un mes después, pero en la Argentina, el tribunal condenó a los herederos del narcotraficante por ayudarlo a lavar la plata, a la viuda la sentenció a 7 años de prisión, aunque todavía no empezó a cumplirla, y ordenó el decomiso de 115 cuentas bancarias, 81 inmuebles y 25 autos.

Entre esas propiedades se encontraba la de la avenida Melián 2157, en Belgrano R, valuada en 2 millones de dólares, que la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) finalmente recuperó el 21 de agosto de 2020, como reveló Encripdata ese mismo día.

En la sentencia, el tribuna ordenó «el decomiso de los bienes que fueran objeto y/o medio de aquella actividad delictiva como así también de todo otro bien cuyo oportuno embargo se hubo dictado en esta causa». En otras palabras: tmbién la millonaria cuenta bancaria en el paraíso fiscal.

Más temprano que tarde, las autoridades de la Isla de Man le transferirán el casi millón de dólares a sus pares de la Argentina.

Salomone lo supo desde el mismo día en el que el fiscal solicitó la inmovilización de la cuenta bancaria. Cuando Encripdata se enteró de la situación, en octubre de 2019, el testaferro negó todo. No solo eso: prometió explicar lo sucedido: «El domingo, después de misa, hablamos». Nunca más se comunicó ni respondió mensajes.

Ahora solo falta una firma: la del paraíso fiscal.